Frentes fríos hacen repuntar las infecciones respiratorias en la península de Yucatán 

La temporada invernal continúa y con ella el incremento de enfermedades respiratorias en la península de Yucatán, a pesar de que los gobiernos mantienen activas las jornadas de vacunación contra covid-19 e influenza. 

De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud del Gobierno Federal, en una semana la región reportó 15 mil 071 casos de Infecciones Respiratorias de Vías Altas (IRVA) situación que se ha visto reflejada en un aumento del flujo de pacientes en los consultorios médicos de cada estado. 

Durante esta última semana del reporte epidemiológico, Quintana Roo reportó 5 mil 732 casos, Yucatán 5 mil 991 y Campeche 3 mil 348. Mientras que en lo que va del año, la cifra asciende a 30 mil 993 infecciones de este tipo, una cifra ligeramente elevada en comparación con el mismo periodo de 2024, cuando se registraron 30 mil 900 casos.

IRVA e influenza: ¿por qué se confunden?

Para muchas personas, los cuadros respiratorios de esta temporada se asocian de inmediato con la influenza. Sin embargo, la doctora Claudia Gasca, especialista en medicina familiar, advierte que no siempre es así.

“Es muy común que el paciente llegue a consulta seguro de que tiene influenza porque le duele la garganta o que tiene este malestar general. Pero cuando revisamos, encontramos que se trata de una infección de vías respiratorias altas. Son enfermedades distintas, aunque compartan síntomas y por ende, el tratamiento es diferente”, explicó.

La doctora explicó que las IRVA suelen presentarse de forma gradual, con un inicio de los síntomas más atenuado, es decir, que pueden pasar desapercibidos, pero con el paso de los días aumentan su intensidad. 

“Un ejemplo típico es la persona que amanece con carraspera, luego congestión nasal, estornudos y quizá un poco de malestar general. Puede seguir trabajando o haciendo sus actividades. En la influenza, en cambio, el paciente suele decir: ‘me sentí bien y de repente ya no me pude levantar’, con fiebre alta, dolor intenso de cuerpo y a veces dicen que los tirá el dolor de cuerpo o agotamiento”, señaló.

¿Qué es el estrés térmico?

Uno de los factores que más influyen en el aumento de las IRVA en la península es el estrés térmico, un fenómeno ligado a la forma en que el cuerpo responde a cambios bruscos de temperatura.

“Aquí vivimos casi todo el año con calor y humedad. Nuestro organismo está entrenado para eliminar calor, no para conservarlo. Cuando pasamos de 30 grados a 16 u 11 en cuestión de horas, el cuerpo se desajusta. Eso es estrés térmico”, explicó.

De acuerdo con la doctora, a este desajuste del cuerpo se le suman las condiciones propias de la región que dan un escenario en donde las bajas temperaturas suelen tener consecuencias en el organismo. 

“No es solo la temperatura. La humedad alta impide que el cuerpo regule bien el calor, y el viento acelera la pérdida de temperatura. Por eso alguien que viene del centro o norte del país puede decir ‘no hace frío’, pero una persona de Yucatán o Quintana Roo realmente lo siente”.

Cómo el frío afecta las defensas

La doctora Claudia Gasca detalló que el estrés térmico tiene un impacto directo en el sistema respiratorio, especialmente en las defensas del cuerpo y cómo esté reacciona ante infecciones, principalmente del sistema respiratorio.

“Imagina que sales sudado, entras a un lugar con aire frío o te quitas el suéter porque ‘no hace tanto frío’. Las mucosas de la nariz y la garganta se resecan y pierden su función de defensa. Ahí es donde los virus aprovechan”, explicó.

Según la especialista, este fenómeno explica por qué las IRVA aumentan justo después de los descensos de temperatura.

“El virus no aparece de la nada. Está circulando, pero cuando las defensas bajan por el estrés térmico, el cuerpo ya no logra contenerlo”, añadió.

La doctora agregó que muchas infecciones también están relacionadas con hábitos comunes durante el invierno.

“Dormir con ventilador o aire acondicionado encendido después de un frente frío, no usar ropa adecuada o exponerse al viento sin protección son ejemplos muy claros de cómo facilitamos la enfermedad”, comentó.

Estos comportamientos, dijo, pueden parecer inofensivos, pero en un organismo no adaptado al frío tienen consecuencias.

CUÁNDO PREOCUPARSE Y ACUDIR AL MÉDICO

Aunque la mayoría de las IRVA son leves, la especialista Claudia Gasca advirtió que no deben ignorarse los síntomas persistentes.

“Si la fiebre dura más de tres días, hay dolor corporal intenso, dificultad para respirar o el malestar empeora en lugar de mejorar, es momento de acudir al médico. Este tipo de infecciones suelen ocasionar tos con flemas que en muchas ocasiones duele al desprenderse de los pulmones, esto puede ser muy molesto y en ocasiones provocar pequeños sangrados. 

Lo ideal es no alarmarse y acudir con el médico, sobre todo para recibir el tratamiento propio de esta enfermedad ya que automedicarse puede ocultar síntomas importantes”, alertó.

Finalmente, recordó que mientras continúen los frentes fríos, las infecciones respiratorias seguirán presentes, por lo que la prevención, el abrigo adecuado y la atención oportuna son claves para reducir complicaciones en esta temporada invernal.

NO LAS CONFUNDAS

Estas son las diferencias entre una infección respiratoria y la influenza:

INFECCIONES RESPIRATORIAS DE VÍAS ALTAS (IRVA)

• Inicio lento y progresivo

• Síntomas que aparecen poco a poco

• Molestias generalmente localizadas en garganta y nariz

• No hay fiebre 

• El malestar permite continuar actividades cotidianas

• Duración promedio de 5 a 7 días

• Evolución favorable con reposo

• Carraspera o irritación de garganta

• Congestión y escurrimiento nasal

• Estornudos

• Tos leve o moderada con flemas

• Malestar general ligero

• Sensación de frío o cuerpo cortado leve

INFLUENZA

• Inicio brusco y repentino

• Aparición súbita de los síntomas

• Fiebre alta (mayor a 38 °C)

• Dolor muscular intenso

• Cansancio extremo e incapacitante

• Requiere reposo absoluto

• Puede generar complicaciones respiratorias

• Duración de 7 a 14 días, con recuperación más lenta

• Fiebre alta repentina

• Dolor intenso de cabeza y cuerpo

• Escalofríos

• Fatiga severa

• Tos seca persistente

• Dolor al respirar o al toser

• En algunos casos, náuseas o diarrea

SEÑALES DE ALERTA PARA ACUDIR AL MÉDICO

• Fiebre que dura más de tres días

• Dolor corporal intenso

• Dificultad para respirar

• Tos persistente con flemas

• Empeoramiento de los síntomas

• Presencia de sangre al toser

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