Después del puente, darán más oxígeno a la laguna Nichupté de Cancún: ¿cómo lo harán?

La construcción del Puente Nichupté cambió la forma en que miles de personas se desplazan entre la ciudad de Cancún y la zona hotelera. Después de décadas en las que un solo acceso provocaba largas filas de automóviles, especialmente durante las horas pico y en situaciones de emergencia, la nueva infraestructura ofrece una ruta alterna que promete reducir de manera importante los tiempos de traslado. Sin embargo, la obra también atraviesa uno de los ecosistemas más importantes del Caribe mexicano: el sistema lagunar Nichupté, un conjunto de lagunas rodeadas por manglares que constituye uno de los principales pulmones naturales de Cancún.

Ahora que el puente ya está en funcionamiento, los trabajos continúan con el Distribuidor Vial Kukulcán, una obra complementaria que permitirá conectar de forma más eficiente el puente con el bulevar Kukulcán, hasta ahora el único acceso a la zona hotelera. Paralelamente, los gobiernos federal y estatal analizan una medida ambiental que ha despertado el interés la población: la instalación de aireadores dentro de la laguna Nichupté para contribuir al cuidado del ecosistema.

A simple vista, el anuncio puede parecer extraño. ¿Qué es exactamente un aireador? ¿Cómo puede una máquina ayudar a proteger una laguna rodeada de manglares? ¿Realmente puede reducir el impacto que representa una obra de infraestructura de gran tamaño? Las respuestas no son tan simples, pero sí permiten entender que la ingeniería ambiental se ha convertido en una aliada cada vez más importante para conservar ecosistemas frágiles mientras las ciudades continúan creciendo.

Una obra de gran calado

El secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, Jesús Antonio Esteva, informó recientemente que el Distribuidor Vial Kukulcán estará concluido este mismo año. De acuerdo con el funcionario, la obra permitirá completar el sistema de movilidad asociado al Puente Nichupté y reducir de forma considerable los tiempos de traslado. 

“Este puente y la obra complementaria les va a ahorrar cerca de dos horas, dos horas y media, en sus traslados, mañana y noche, y serán de 10 minutos”, afirmó. También señaló que el proyecto beneficiará directamente a más de 1.3 millones de habitantes, además de millones de turistas nacionales e internacionales que visitan cada año el Caribe mexicano.

Actualmente, los trabajos se concentran en la instalación del drenaje sanitario y de la red hidráulica, el reforzamiento de los pilotes estructurales y la preparación del paso elevado que conectará con el bulevar Kukulcán. La intención es eliminar los cuellos de botella que históricamente se forman en el acceso a la zona hotelera, mejorar la circulación diaria y contar con una vía alterna en caso de huracanes, accidentes o contingencias.

Pero mientras las obras avanzan sobre tierra, otra parte del proyecto se desarrolla pensando en el agua. Fue la propia gobernadora Mara Lezama quien explicó que la propuesta para instalar aireadores surgió durante un recorrido realizado junto con la presidenta Claudia Sheinbaum. Según recordó, al conocer la idea, la mandataria federal respaldó inmediatamente su incorporación. “La presidenta, que es científica, automáticamente dijo que sí”, comentó.

La razón de esta decisión está directamente relacionada con la importancia ecológica de la laguna Nichupté. Aunque muchas personas la observan únicamente como el cuerpo de agua que separa Cancún de la zona hotelera, en realidad se trata de un complejo sistema lagunar de miles de hectáreas conectado con el mar Caribe. En sus aguas viven peces, crustáceos, moluscos y reptiles; sus manglares sirven como refugio y zona de reproducción para numerosas especies, además de proteger la costa frente al impacto de huracanes y filtrar sedimentos y contaminantes antes de que lleguen al arrecife.

Precisamente por esa riqueza natural, cualquier obra de infraestructura que se construya en sus inmediaciones debe incorporar medidas de protección ambiental. Por ello, el Puente Nichupté fue diseñado como una estructura elevada sostenida por pilotes para reducir al mínimo la ocupación del manglar y permitir que el agua continúe circulando debajo de la vialidad. Sin embargo, una vez concluida la construcción, el monitoreo del ecosistema sigue siendo una tarea indispensable para asegurar que la calidad del agua y las condiciones naturales permanezcan estables. Es ahí donde entran en escena los aireadores.

¿CÓMO FUNCIONAN LOS AIREADORES?

Aunque su nombre pueda sugerir un funcionamiento complejo, el principio es bastante sencillo. Se trata de equipos que introducen oxígeno al agua. Algunos lo hacen impulsando el agua hacia la superficie mediante turbinas o hélices para que entre en contacto con el aire; otros funcionan mediante compresores que envían aire al fondo de la laguna y liberan miles de pequeñas burbujas que ascienden lentamente, transfiriendo oxígeno durante su recorrido.

¿Por qué es tan importante el oxígeno? Porque prácticamente toda la vida que existe bajo el agua depende de él. Los peces, camarones, jaibas, caracoles y muchos microorganismos necesitan oxígeno disuelto para respirar. Cuando sus niveles disminuyen, el ecosistema comienza a resentirlo. Algunas especies reducen su actividad, otras migran hacia zonas con mejores condiciones y, en situaciones extremas, pueden registrarse mortandades masivas de fauna acuática.

En las lagunas tropicales este fenómeno puede ocurrir con mayor facilidad de lo que muchas personas imaginan. El agua caliente retiene menos oxígeno que el agua fría. Además, en un ecosistema de manglar como Nichupté caen diariamente hojas, ramas y otros restos vegetales que forman parte del ciclo natural del bosque. Cuando esa materia orgánica comienza a descomponerse, las bacterias consumen grandes cantidades de oxígeno. Si existen zonas con poca circulación, el problema puede intensificarse.

Los aireadores buscan precisamente evitar esas condiciones. Al incrementar el oxígeno disuelto y favorecer el movimiento del agua, ayudan a reducir áreas estancadas y crean un ambiente más favorable para la fauna acuática. También pueden disminuir la aparición de malos olores generados por bacterias que prosperan cuando falta oxígeno y limitar algunos procesos que favorecen la proliferación excesiva de algas en cuerpos de agua con abundantes nutrientes.

Eso no significa que los aireadores “limpien” la laguna. Tampoco eliminan contaminantes ni sustituyen las plantas de tratamiento de aguas residuales. Los especialistas en restauración de ecosistemas coinciden en que estas tecnologías funcionan como herramientas de apoyo y no como soluciones definitivas. Su verdadero potencial aparece cuando forman parte de una estrategia mucho más amplia que incluya vigilancia científica permanente, reducción de descargas contaminantes, conservación de los manglares y seguimiento continuo de la calidad del agua.

EXPERIENCIAS POSITIVAS EN OTRAS PARTES DEL MUNDO

La experiencia internacional demuestra que este tipo de sistemas puede ofrecer buenos resultados cuando se utilizan de manera adecuada. En Florida, diversos lagos y canales urbanos emplean aireadores para mantener niveles adecuados de oxígeno y reducir los efectos del estancamiento del agua. 

En el Reino Unido, las autoridades ambientales disponen de embarcaciones equipadas con sistemas de oxigenación que se activan cuando el río Támesis presenta niveles críticos de oxígeno y existe riesgo de mortandad de peces. 

Singapur también utiliza tecnologías de circulación y oxigenación como parte del manejo de algunos de sus principales cuerpos de agua urbanos, mientras que en Alemania y los Países Bajos numerosos lagos recreativos recurren a difusores instalados en el fondo para conservar condiciones saludables durante las temporadas de mayor temperatura.

En todos esos casos existe un elemento en común: los aireadores nunca trabajan solos. Siempre forman parte de programas integrales de restauración ambiental que incluyen monitoreo constante, análisis científicos y acciones para disminuir las fuentes de contaminación. Es precisamente esa combinación la que permite obtener resultados sostenibles a largo plazo.

En el caso de la laguna Nichupté todavía quedan muchas preguntas por responder. Hasta ahora las autoridades no han dado a conocer cuántos aireadores serán instalados, qué tecnología utilizarán, dónde se ubicarán exactamente, cuál será su capacidad de oxigenación ni qué indicadores ambientales servirán para evaluar su funcionamiento. Tampoco se ha informado si operarán de manera permanente o únicamente durante determinadas épocas del año, cuando las condiciones ambientales así lo requieran.

Esos detalles serán fundamentales para valorar el alcance real del proyecto. La ubicación de los equipos, por ejemplo, deberá definirse a partir de estudios hidrodinámicos que identifiquen las zonas con menor circulación de agua, evitando alterar innecesariamente la dinámica natural de la laguna. Asimismo, el monitoreo permitirá conocer si los niveles de oxígeno mejoran y cómo responde la fauna del sistema lagunar con el paso del tiempo.

¿QUÉ SON LOS AIREADORES?

126fce7b 82d7 4132 b653 a9ca94c2166b
Imagen ilustrativa hecha con IA

   • Equipos que aumentan el oxígeno en el agua

   • Favorecen la descomposición natural de materia orgánica

   • Ayudan a disminuir malos olores

   • Reducen la proliferación de algas

   • Mejoran la calidad del agua

¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS?

   • Recuperación del sistema lagunar Nichupté

   • Mayor oxigenación del agua

   • Mejores condiciones para flora y fauna acuática

   • Menor acumulación de sedimentos orgánicos

   • Conservación del ecosistema costero

Salir de la versión móvil