La revolución de la Inteligencia Artificial tiene un costo oculto: tu factura de electricidad. Un informe del gobierno revela un consumo energético que se triplicará
La creciente demanda de Inteligencia Artificial está provocando un consumo de electricidad tan masivo que podría triplicar la carga de los centros de datos para 2028, según un alarmante informe del Departamento de Energía. El resultado: facturas más altas para los consumidores y una red eléctrica en riesgo.
La revolución de la Inteligencia Artificial (IA), que promete transformar industrias enteras y la vida cotidiana, tiene un costo oculto y voraz: la energía. Un nuevo e impactante informe del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley del Departamento de Energía (DOE) de EE. UU. advierte que el consumo de electricidad de los centros de datos del país, impulsado por la IA, se ha triplicado en la última década y se proyecta que se duplique o incluso triplique nuevamente para 2028.
Esta explosión en la demanda no es un problema abstracto para las grandes tecnológicas; es una realidad que amenaza con impactar directamente el bolsillo de cada familia estadounidense y poner a prueba la estabilidad de la red eléctrica nacional. La propia administración Trump ha advertido que la IA podría provocar un aumento en los precios de la electricidad si no se produce un impulso energético significativo.
¿Cuánta Energía Consume Realmente la Inteligencia Artificial? Las Cifras que Asustan
Para entender la escala del problema, es crucial observar los datos. Según el informe del DOE, los centros de datos consumieron alrededor del 4.4% de toda la electricidad de EE. UU. en 2023. Para 2028, esa cifra podría dispararse a un rango de entre 6.7% y 12%. En términos absolutos, el consumo podría pasar de 176 teravatios-hora (TWh) en 2023 a una cifra entre 325 y 580 TWh en solo cuatro años.
La Agencia Internacional de Energía (IEA) refuerza esta perspectiva a nivel global, proyectando que la demanda eléctrica de los centros de datos en todo el mundo podría duplicarse para 2026, consumiendo tanta electricidad como todo Japón. El principal motor de este crecimiento es la IA. Una sola búsqueda impulsada por IA consume hasta 10 veces más electricidad que una búsqueda tradicional en internet, según un estudio del Electric Power Research Institute.
Del Centro de Datos a tu Bolsillo: Por Qué Pagarás Tú la Cuenta de la Revolución Tecnológica
Este aumento masivo en la demanda tiene una consecuencia inevitable: alguien tiene que pagarlo. Y según los expertos, serán los consumidores. «Eso significa facturas de electricidad más altas para los hogares comunes», advierte Mark Wolfe, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Directores de Asistencia Energética.
El mecanismo es simple: las empresas de servicios públicos deben generar más energía y mejorar la infraestructura de transmisión para satisfacer la demanda de los nuevos y gigantescos centros de datos. Esos costos de inversión se trasladan a todos los clientes a través de tarifas más altas. En esencia, el público está subsidiando la infraestructura energética que alimenta la revolución de la IA, mientras las empresas tecnológicas cosechan los beneficios. Un ejemplo ya se está viendo en Nueva Jersey, donde los reguladores advirtieron sobre posibles aumentos en las facturas de hasta un 20%, citando a los centros de datos como un factor clave.
«Los Estados Unidos han visto una inversión increíble en inteligencia artificial… y este renacimiento industrial ha creado una mayor demanda en nuestro suministro de energía doméstico». – Jennifer M. Granholm, Secretaria de Energía de EE. UU..
«Riesgo de Apagones»: ¿Está Preparada la Red Eléctrica de EE.UU. para el Tsunami de la IA?
Más allá del costo, existe una creciente preocupación por la fiabilidad de la red eléctrica. La North American Electric Reliability Corp (NERC) ha advertido que los centros de datos se están construyendo a un ritmo más rápido que las centrales eléctricas y las líneas de transmisión necesarias para alimentarlos. Esta disparidad crea un riesgo real de «escasez de capacidad» y «menor estabilidad del sistema», lo que podría traducirse en apagones o interrupciones del servicio, especialmente durante los picos de demanda.
Goldman Sachs estima que se necesitarán alrededor de $720 mil millones en inversiones en la red eléctrica hasta 2030 para hacer frente a esta nueva demanda. Sin esta inversión masiva, la infraestructura energética del país podría verse superada.
Soluciones sobre la Mesa: Baterías Usadas y Energía Nuclear para Evitar el Colapso
Ante esta crisis inminente, se están explorando diversas soluciones. El propio DOE está impulsando programas para que los centros de datos sean más flexibles, utilizando generación de energía y almacenamiento in situ, como baterías, para que puedan ser un activo para la red en lugar de una carga.
Otra idea innovadora es el uso de baterías de vehículos eléctricos (EV) usadas. A medida que el mercado de los EV crece, también lo hará el suministro de baterías retiradas que aún conservan una parte significativa de su capacidad de almacenamiento. Estas baterías podrían agruparse para crear sistemas de almacenamiento a gran escala que ayuden a estabilizar la red y proporcionar energía de respaldo a los centros de datos. Además, la industria tecnológica está invirtiendo en chips de IA más eficientes y tecnologías de refrigeración líquida para reducir el consumo energético de cada servidor. Sin embargo, la carrera contra el tiempo ya ha comenzado.
