Eran las 8:00 de la mañana en Washington cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descolgó la línea para hablar con Xi Jinping. No era una llamada rutinaria: en juego estaba el futuro de TikTok en territorio estadounidense, una aplicación con 150 millones de usuarios en el país y símbolo de la batalla tecnológica entre las dos potencias.
El Ministerio de Exteriores de China confirmó de inmediato el inicio del diálogo, mientras que la Casa Blanca, prudente, se limitó a señalar que Trump daría detalles después en su red Truth Social.
TikTok, el centro del tablero
La conversación telefónica llega tras cuatro rondas de negociaciones en Madrid, donde se estableció un “marco básico” para salvar a TikTok en EE.UU.. Sin embargo, todavía quedaban asuntos cruciales sin resolver, especialmente uno: ¿quién controlará el algoritmo de recomendación que hace única a la aplicación?
El Congreso estadounidense exige que TikTok opere sin vínculos con ByteDance ni con servidores en China. El plazo legal vence el 16 de diciembre de 2025, tras la cuarta prórroga otorgada por Trump. La decisión final podría marcar un antes y un después en la relación tecnológica entre ambos países.
Más que TikTok: comercio, aranceles y chips
Pero TikTok no fue el único tema sobre la mesa. La llamada también buscaba bajar la tensión arancelaria y explorar cooperación económica tras meses de fricciones. Washington y Pekín ya habían reducido algunas barreras de inversión, pero la competencia en inteligencia artificial y semiconductores amenaza con abrir nuevos frentes.
El mismo lunes, China acusó a Nvidia de violar la ley antimonopolio en su compra de Mellanox y abrió nuevas pesquisas, mientras supuestamente habría ordenado a tecnológicas locales suspender pedidos de chips de IA estadounidenses.
En este contexto, la llamada Trump–Xi no solo apuntaba a TikTok, sino a redefinir las reglas del comercio global.
Un cara a cara en el horizonte
El intercambio podría allanar el camino hacia una reunión presencial en la próxima cumbre de APEC en Corea del Sur, en octubre. Sería el primer encuentro directo entre ambos líderes desde el regreso de Trump a la Casa Blanca y podría marcar una nueva etapa en la diplomacia entre Washington y Pekín.
El algoritmo como moneda de cambio
Imaginemos la escena: dos presidentes, miles de kilómetros de distancia, pero unidos por un algoritmo que decide qué videos vemos cada día. Para Trump, controlar TikTok significa seguridad nacional; para Xi, es proteger el talento tecnológico de China.
En ese motor de recomendaciones —capaz de predecir gustos y viralizar contenidos en segundos— se juega mucho más que entretenimiento: se disputa el poder en la era digital.
Un pulso tecnológico con impacto global
La llamada entre Trump y Xi Jinping no es solo diplomacia. Es un reflejo de la lucha por la hegemonía tecnológica en la que TikTok es apenas la punta del iceberg. El desenlace de esta negociación marcará no solo el futuro de una aplicación, sino la relación de dos potencias que definen el rumbo del comercio y la innovación mundial.
