
Trump intensifica presión global para frenar energías limpias y promover fósiles
El presidente Donald Trump está tomando medidas sin precedentes para influir en la política energética mundial, enfocándose en que países como Europa, China y Brasil aumenten el uso de combustibles fósiles. Mientras recorta subsidios a vehículos eléctricos y energías renovables dentro de Estados Unidos, Trump utiliza aranceles, restricciones y acuerdos comerciales para alentar a otras naciones a quemar más petróleo, gas y carbón.
Estrategias de presión internacional
Durante reuniones del gabinete, Trump ha manifestado que los países se están “destruyendo a sí mismos” con la energía eólica y ha instado a volver a los combustibles fósiles. En Ginebra, el gobierno estadounidense se unió a Arabia Saudita para oponerse a los límites de producción de plásticos derivados del petróleo, lo que resalta su enfoque en expandir el uso de recursos fósiles a pesar del daño ambiental.
Un reciente acuerdo comercial con la Unión Europea, que incluye la compra de 750.000 millones de dólares en petróleo y gas en tres años, ha generado preocupación en Europa por el posible conflicto con sus metas de transición energética hacia energías limpias.
Impacto sobre energías renovables
Trump ha criticado la energía eólica como un “timo” y “desastre”, menospreciando incluso las turbinas que producen alrededor del 20 % de la electricidad europea. Expertos y funcionarios europeos advierten que estas presiones amenazan los avances globales frente al cambio climático, especialmente tras el año más caluroso registrado, con graves sequías, incendios e impactos ambientales.
Riesgos para el cambio climático
Científicos coinciden en que el abandono de petróleo, gas y carbón es crítico para evitar catástrofes climáticas. La presión de Trump no solo es interna, sino que busca socavar compromisos internacionales como el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.
Jennifer Morgan, exenviada especial de Alemania para acción climática, advierte: “Es imperativo que los países redoblen su colaboración frente a la crisis climática para no permitir que triunfen los esfuerzos activos del gobierno de Trump en favor de combustibles fósiles”.
Reacciones internacionales
Varios diplomáticos señalaron que Trump ha intensificado la presión sobre políticas energéticas externas, desde discursos en Londres hasta reuniones con líderes europeos. Su gobierno ha rechazado participar en negociaciones climáticas globales, incluyendo reuniones de la Organización Marítima Internacional y las conversaciones preparatorias de la ONU, lo que genera incertidumbre sobre la cooperación internacional.
Taylor Rogers, vocera de la Casa Blanca, afirmó que el objetivo es “restaurar el dominio energético de Estados Unidos y garantizar la independencia energética”, priorizando la seguridad nacional y la economía por encima de objetivos climáticos internacionales.
Historia de confrontación climática
Esta estrategia recuerda su primer mandato, cuando retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París y promovió la producción nacional de fósiles. Ahora, la administración no solo prioriza la producción doméstica, sino que ejerce presión activa para frenar la transición energética mundial, mientras científicos alertan sobre el impacto irreversible de retrasar el abandono de combustibles fósiles.