Trump defiende ataques en el Caribe: “No estaban pescando”

Trump defiende ataques en el Caribe: “No estaban pescando”
Trump defiende ataques en el Caribe: “No estaban pescando”

El sol apenas despuntaba sobre la base naval de Yokosuka cuando Donald Trump subió al escenario del portaaviones USS George Washington. Frente a cientos de marinos estadounidenses, el presidente volvió a su tono más desafiante. Con el sonido metálico del mar de fondo, lanzó una declaración que resonaría en Washington y en América Latina:

“Los submarinos no pescan”.

Era una alusión directa a las críticas sobre los ataques que Estados Unidos ha realizado contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, supuestamente dedicadas al tráfico de drogas. Las operaciones, justificadas como parte de una ofensiva antinarcóticos, han provocado tensiones con los gobiernos de Venezuela y Colombia.

“Estamos ganando la guerra en el mar”

Trump aseguró que los ataques no son arbitrarios. Según el mandatario, las embarcaciones destruidas cargaban suficiente droga como para provocar “25 mil muertes por sobredosis” en su país.

“Estamos librando una guerra contra los cárteles, una guerra como nunca antes la han visto, y vamos a ganarla”, afirmó, ante los aplausos de las tropas.

El Pentágono confirmó que en las últimas semanas se han destruido más de una decena de lanchas y submarinos semisumergibles en el Caribe y en el Pacífico oriental. Sin embargo, las acciones han dejado víctimas mortales y generado preocupación en organismos internacionales por la escalada militar en la región.

El portaaviones USS Gerald Ford: el poder naval de EE.UU.

La estrategia militar de Trump incluye el despliegue del portaaviones USS Gerald Ford, la nave más grande y avanzada del mundo, que se dirige al mar Caribe. Su misión: reforzar la presencia estadounidense frente a las costas de Venezuela y Colombia, como parte de un operativo antinarcóticos ampliado.

El gigante naval, equipado con sistemas de defensa de última generación, simboliza la determinación de Washington de extender su influencia en el hemisferio occidental. Según analistas militares, el movimiento también busca enviar un mensaje político a los gobiernos que, según EE.UU., colaboran con redes criminales.

Tensión diplomática con América Latina

El despliegue no solo tiene implicaciones militares, sino también diplomáticas. La Casa Blanca acusó recientemente al régimen de Nicolás Maduro de liderar el llamado Cártel de los Soles, mientras que impuso sanciones al presidente colombiano Gustavo Petro y a su familia por presuntos vínculos con el narcotráfico.

Colombia, por su parte, ha defendido su política antidrogas y calificado las medidas de Washington como una provocación. En Caracas, el gobierno de Maduro denunció los ataques marítimos como una “agresión imperialista” y alertó a la comunidad internacional sobre posibles incursiones en su territorio marítimo.

La nueva doctrina Trump: control y disuasión

El discurso de Yokosuka confirma lo que muchos analistas ya anticipaban: Trump busca proyectar una imagen de fuerza antes de las elecciones, presentando la lucha contra el narcotráfico como una cruzada global. Su narrativa combina la seguridad nacional con el combate a los cárteles, reforzando su base política interna y marcando una línea dura hacia América Latina.

La frase “No estaban pescando” resume su estilo: directo, provocador y sin espacio para matices. Con esta postura, la Casa Blanca apunta a consolidar su estrategia de control marítimo y disuasión regional, bajo el argumento de proteger a Estados Unidos de la amenaza del narcotráfico transnacional.

Los ataques en el Caribe y el despliegue del USS Gerald Ford reflejan una nueva fase en la política exterior estadounidense. Mientras Donald Trump insiste en “ganar la guerra en el mar”, el Caribe se convierte una vez más en escenario de rivalidades geopolíticas, tensiones diplomáticas y una lucha que trasciende las fronteras: la del control del poder en el continente americano.

Salir de la versión móvil