Donald Trump sorprendió a propios y extraños con una advertencia que rompe con décadas de tradición en Washington: el apoyo a Israel ya no es sólido entre los republicanos.
En una entrevista con Daily Caller, el presidente estadounidense aseguró que las encuestas muestran un debilitamiento claro: el 50% de los republicanos menores de 50 años tiene una opinión desfavorable sobre Israel, frente al 35% registrado en 2022.
“Israel era el lobby más fuerte en el Congreso. Ahora su respaldo se ha debilitado considerablemente”, dijo Trump, visiblemente sorprendido por el cambio en la percepción de su propio partido.
El peso de la memoria y la batalla de la opinión pública
Trump atribuyó esta transformación a lo que llamó una “desmemoria” sobre el ataque del 7 de octubre de 2023, cuando Hamas irrumpió con violencia en territorio israelí.
“Israel está ganando la guerra militar, pero pierde en relaciones públicas”, insistió.
Para Trump, la batalla de la narrativa internacional se ha vuelto incluso más decisiva que la militar.
El lobby israelí, en declive histórico
Durante décadas, el lobby israelí en el Congreso fue considerado una fuerza imbatible. Hoy, según Trump, ese poder ha disminuido, abriendo la posibilidad de que la política exterior estadounidense en Medio Oriente se reconfigure.
Este giro podría significar que, por primera vez, el Partido Republicano no otorgue un respaldo automático a Israel, algo impensable en administraciones pasadas.
Ucrania, Rusia y la sombra de Biden
Trump también aprovechó para contrastar su gestión con la de su predecesor, Joe Biden. Sostuvo que la guerra en Ucrania “no habría comenzado bajo mi gobierno” y rechazó el envío de tropas estadounidenses al terreno.
Sí dejó abierta la posibilidad de un apoyo aéreo a Europa, condicionado al avance de negociaciones de paz.
“Miles de jóvenes mueren cada semana; necesitamos soluciones, no más guerra”, afirmó.
Migración y seguridad interna: sus otros mensajes
En materia migratoria, Trump aseguró que los cruces irregulares en la frontera sur cayeron drásticamente, llegando a afirmar que hubo “tres meses sin entradas”.
Atribuyó este fenómeno a las llamadas “autodeportaciones”, un mecanismo que incentiva a migrantes a salir voluntariamente con la promesa de un regreso legal en el futuro.
En seguridad interna, presumió que el despliegue de la Guardia Nacional en Washington D.C. redujo los robos de automóviles en más de un 80%, un modelo que, según él, podría replicarse en ciudades como Chicago o Los Ángeles.
Un futuro incierto para la diplomacia estadounidense
El mensaje de Trump refleja algo más que un dato electoral: muestra una fractura generacional en el Partido Republicano y abre la puerta a un viraje histórico en la política de Estados Unidos hacia Israel.
Mientras tanto, la pregunta clave sigue en el aire: ¿será este cambio el inicio de una nueva era en la diplomacia estadounidense, o solo un episodio pasajero?
