En una entrevista con CBS News, Donald Trump volvió a poner el foco en uno de los puntos más delicados de la geopolítica mundial: la relación entre China y Taiwán. El expresidente estadounidense aseguró que Xi Jinping “entiende perfectamente las consecuencias” de invadir la isla, aunque evitó especificar si Estados Unidos intervendría militarmente en caso de una acción armada.
Trump explicó que, durante su reciente encuentro con el mandatario chino en Corea del Sur, el tema de Taiwán “ni siquiera fue mencionado”, pero insinuó que existe un entendimiento tácito entre ambos líderes. “Lo descubrirán si sucede”, dijo, dejando en el aire una amenaza velada que busca disuadir a Pekín.
Taiwán: el punto más tenso entre China y Estados Unidos
Desde hace décadas, Taiwán representa una de las líneas rojas más sensibles en las relaciones entre Washington y Pekín. China considera a la isla como parte de su territorio, mientras que Estados Unidos, aunque solo reconoce oficialmente al gobierno chino, mantiene su compromiso de apoyar la defensa de Taipéi.
Durante su presidencia, Trump endureció la postura de Estados Unidos frente a China, aplicando sanciones comerciales y reforzando los vínculos con Taiwán a través de la venta de armamento avanzado. Esta estrategia marcó un cambio respecto a las políticas más prudentes de gobiernos anteriores, que preferían mantener una ambigüedad calculada.
Ahora, en su retorno al escenario político, el exmandatario vuelve a colocar la cuestión taiwanesa en el centro del debate global.
La estrategia del silencio: poder a través de la incertidumbre
A lo largo de su carrera, Trump ha utilizado el misterio como táctica diplomática. En esta entrevista no fue la excepción. Cuando se le preguntó directamente si ordenaría la intervención militar estadounidense ante una invasión china, respondió: “No puedo revelar mis secretos”.
Esa ambigüedad calculada tiene un propósito: proyectar fuerza sin comprometerse abiertamente. Al asegurar que Xi Jinping “conoce las consecuencias”, Trump busca mantener el elemento de disuasión sin revelar su carta estratégica, un movimiento clásico de su estilo político.
El tablero global: tensiones y alianzas
La advertencia llega en un momento crítico. China ha incrementado su actividad militar en torno a Taiwán, mientras Estados Unidos fortalece su presencia en el Indo-Pacífico con aliados como Japón, Filipinas y Australia.
Aunque la reunión entre Trump y Xi se centró oficialmente en aliviar la guerra comercial que enfrenta a las dos potencias, el trasfondo geopolítico no pasa desapercibido. Ambos líderes parecen conscientes de que una confrontación directa por Taiwán tendría repercusiones globales.
Para Trump, su mensaje es claro: mientras él esté en la escena, China no se atreverá a actuar.
