El Gobierno de Estados Unidos aseguró este jueves que el presidente Donald Trump está dispuesto a reunirse nuevamente con el mandatario ruso, Vladímir Putin, para discutir una salida pacífica al conflicto en Ucrania. Sin embargo, la Casa Blanca aclaró que el encuentro solo ocurrirá si Moscú muestra señales concretas de avanzar hacia un alto el fuego.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, explicó que una nueva cumbre entre ambos líderes “no está completamente descartada”, aunque subrayó que el presidente “quiere resultados tangibles, no una reunión simbólica”. Washington busca garantizar que cualquier acercamiento con el Kremlin contribuya de forma real a detener los combates.
Trump exige compromisos antes de dialogar
Leavitt recordó que Trump ha mostrado frustración tanto con Putin como con Kiev ante la falta de avances en las negociaciones. “Para lograr un buen acuerdo de paz, ambas partes deben estar interesadas en alcanzarlo”, señaló la funcionaria, destacando que el presidente ha reiterado su deseo de poner fin a la guerra desde que asumió el cargo.
Como parte de la presión diplomática, el Gobierno estadounidense anunció nuevas sanciones contra varias petroleras rusas. Según Leavitt, se trata de medidas “robustas” que ya comienzan a tener impacto, pues algunos países como China e India estarían reconsiderando sus compras de crudo a Rusia para evitar sanciones secundarias.
Washington busca un impacto real
La portavoz aseguró que Trump “quiere ver acciones, no solo palabras” y que su objetivo es replicar los resultados que logró en Oriente Medio. A pesar del escepticismo, la Casa Blanca insiste en mantener abiertas las vías diplomáticas, con la esperanza de que un eventual encuentro con Putin sirva como punto de inflexión hacia la paz.
