El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, aterriza este jueves en Israel en una visita marcada por la urgencia diplomática. Es la tercera misión de alto nivel esta semana —tras las gestiones de JD Vance y Steve Witkoff— para dar impulso al plan de cese del fuego en Franja de Gaza y supervisar la fase inicial de reconstrucción.
Una portavoz del gobierno israelí, Shosh Bedrosian, indicó que Rubio se reunirá con el primer ministro Benjamin Netanyahu el viernes en un encuentro clave para definir los próximos pasos. La ofensiva diplomática de Washington busca no solo detener los combates, sino también recuperar rehenes y preparar el terreno para una reconstrucción a gran escala en Gaza.
La diplomacia estadounidense en marcha
El martes, Vance inauguró el Centro de Coordinación Civil-Militar (CMCC) en el suroeste de Israel, un nodo estratégico donde fuerzas americanas e israelíes monitorean la tregua. Rubio llega con un mensaje claro: la relación EE.UU.–Israel es «mano a mano», y Washington está decidido a marcar este momento como histórico.
Mientras tanto, el plan de 20 puntos del presidente Donald Trump contempla la creación de una fuerza internacional para estabilizar Gaza, supervisar la desmilitarización de Hamas y abrir camino a los Acuerdos de Abraham. Sin embargo, el tiempo apremia. Según la ONU y analistas internacionales, la tregua apenas tiene margen antes de que resurjan los combates.
Escenarios de riesgo: Gaza, rehenes y tensiones regionales
A pesar del optimismo diplomático, la realidad en Gaza es grave: un reciente ataque mató a civiles y destruyó infraestructura vital. Rubio llegó con la agenda de urgencia de liberar rehenes y asegurar que la tregua sea más que un alto al fuego temporal.
El primer ministro Netanyahu ya subrayó que Israel no aceptará un plan que deje a Hamas intacto. Estados Unidos, por su parte, negocia no solo con Israel sino también con aliados clave como Egipto y Turquía para sumar una fuerza multinacional que asegure el cumplimiento del acuerdo.
El impacto para el Medio Oriente y la política global
La misión de Rubio no es solo bilateral: condicionará el mapa geopolítico del Medio Oriente. Si el plan avanza, podría reactivar la normalización entre Israel y varios países árabes, además de reforzar la influencia de Washington. Pero si fracasa, la guerra podría escalar y las alianzas de EE.UU. pueden verse en riesgo.
El secretario de Estado aterriza con una mezcla de esperanza, presión y pragmatismo. Su éxito dependerá de mantener un delicado equilibrio: convencer a Israel, involucrar a Gaza, contener a Rusia, y movilizar al mundo árabe.
