La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, ha levantado el toque de queda impuesto en el centro de la ciudad tras días de protestas contra las políticas de inmigración de la administración Trump. Ahora, los negocios locales, golpeados por el vandalismo y los cierres, enfrentan el difícil reto de la recuperación en un ambiente de tensión persistente.
Una precaria sensación de normalidad regresa al centro de Los Ángeles después de que la alcaldesa Karen Bass anunciara el levantamiento del toque de queda que mantuvo a la zona bajo estrictas restricciones durante casi dos semanas. La medida fue impuesta el 10 de junio para contener el vandalismo y los saqueos durante las protestas nocturnas contra la intensificación de las redadas de inmigración ordenadas por el presidente Donald Trump.
La Alcaldesa Karen Bass Levanta la Restricción
En un comunicado, la alcaldesa demócrata afirmó que el toque de queda, que cubría una pequeña pero vital porción del centro de la ciudad, había cumplido su objetivo de «prevención y supresión del delito», protegiendo a tiendas, restaurantes y residentes. Bass culpó de los disturbios a un pequeño grupo de «malos actores que no se preocupan por la comunidad inmigrante», diferenciándolos de los miles de manifestantes que ejercieron su derecho pacíficamente.
Las protestas, concentradas cerca de los edificios gubernamentales federales y locales, fueron una respuesta directa a la directiva de Trump de priorizar las deportaciones en ciudades gobernadas por demócratas y al posterior despliegue de la Guardia Nacional en la ciudad.
El Impacto en Little Tokyo: Negocios Afectados por Vandalismo y Cierres
Para los pequeños negocios del centro, el levantamiento del toque de queda es solo el primer paso en un largo camino hacia la recuperación. El histórico barrio de Little Tokyo, adyacente a un centro de detención federal fuertemente custodiado, fue uno de los más afectados.
Don Tahara, propietario del Far Bar, relató a la prensa el duro golpe económico. «Hemos sido muy afectados por el vandalismo y algunos robos», afirmó, detallando cómo las cancelaciones de reservas y eventos se acumularon durante días. Sus empleados, al igual que los de otros establecimientos como Rakkan Ramen, perdieron horas de trabajo y salarios cruciales debido a los cierres forzados.
Las calles del barrio, famosas por su vibrante cultura y su icónico mural del beisbolista Shohei Ohtani, mostraban un sombrío panorama de ventanas tapiadas, un recordatorio tangible de la tensión vivida.
Un Clima de «Apocalipsis»: El Desafío de Atraer Clientes de Nuevo
Aunque el toque de queda ha terminado, el miedo y la incertidumbre persisten. Propietarios de negocios en el Historic Core, otra zona afectada, expresaron su preocupación por la dificultad de atraer de nuevo a los clientes a un área que, según uno de ellos, todavía se siente «apocalíptica».
La comunidad empresarial lamenta lo que perciben como una falta de apoyo por parte de la ciudad para proteger las «zonas más vulnerables» durante las manifestaciones. Ahora, enfrentan el doble desafío de reparar los daños físicos y reconstruir la confianza de un público que puede ser reacio a regresar a una zona que ha sido el epicentro del conflicto.
