Donald Trump eleva la presión sobre la OTAN, exigiendo un gasto en defensa del 5% del PIB y amenazando con aranceles a quienes no cumplan. Impacto directo en la alianza.
La Casa Blanca ha intensificado su presión sobre los aliados de la OTAN, con una demanda sin precedentes del presidente Donald Trump: dedicar el 5% de su Producto Interno Bruto (PIB) a la defensa. La exigencia, que duplica con creces el objetivo anterior, viene acompañada de amenazas de severas represalias económicas, colocando a la alianza en un punto de inflexión histórico.
Washington D.C. – La relación transatlántica enfrenta una de sus pruebas más duras. El presidente Donald Trump ha lanzado un ultimátum a los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), exigiendo que eleven su gasto militar a un histórico 5% de su PIB, una cifra que pocos, si alguno, pueden alcanzar en el corto plazo. Esta demanda representa un cambio radical respecto al ya contencioso objetivo del 2%, y ha sido recibida con una mezcla de alarma y desafío en las capitales europeas.
La nueva política de la Casa Blanca no se limita a una simple petición. Viene respaldada por una amenaza explícita de guerra comercial. Fuentes de la administración han sido claras: los países que no cumplan con la nueva meta enfrentarán consecuencias económicas directas, principalmente a través de la imposición de aranceles. España ha sido señalada directamente, con advertencias de que podría «pagar el doble» si no se alinea con las expectativas de Washington.
El Desafío del 5%: Una Meta Inalcanzable para Muchos
La exigencia del 5% es vista por muchos analistas como una meta prácticamente inalcanzable para la mayoría de los aliados europeos en el plazo establecido, que se sitúa en 2035. España, por ejemplo, se encuentra entre los países con menor gasto en defensa de la alianza, con una inversión actual estimada en 1.28% de su PIB. Alcanzar el 5% implicaría una reestructuración masiva de su presupuesto nacional.
La respuesta de los líderes europeos ha sido cautelosa pero firme. El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha declarado que su país cumplirá con los compromisos de «capacidades» de la OTAN con una inversión del 2.1% del PIB, argumentando que no se puede sacrificar el estado de bienestar. Esta postura representa un desafío directo a la cifra impuesta por Trump.
Por su parte, la Unión Europea ha ratificado un compromiso general para aumentar el gasto en defensa, pero el objetivo del 5% y el cronograma siguen siendo puntos de fuerte debate interno. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, navega en aguas turbulentas, intentando negociar con Estados Unidos mientras prepara a la vez un arsenal de contramedidas arancelarias.
¿Estrategia de Negociación o Ruptura Deliberada?
La naturaleza extrema de la demanda ha llevado a muchos a cuestionar las verdaderas intenciones de la administración Trump. ¿Es una táctica de negociación para forzar un aumento significativo del gasto, aunque no llegue al 5%, o es un movimiento calculado para provocar una crisis que redefina fundamentalmente la alianza?
- La Tesis de la Negociación: Algunos argumentan que Trump utiliza la hipérbole como herramienta de negociación para sacudir a los aliados de su complacencia y forzar concesiones significativas.
- La Tesis de la Ruptura: Otros, más pesimistas, sugieren que la demanda está diseñada para ser incumplible. Al crear una crisis, la Casa Blanca podría justificar una reducción del compromiso militar de EE.UU. en Europa, obligando al continente a asumir la totalidad de su propia defensa y liberando recursos estadounidenses para otros frentes, como el Pacífico.
«La OTAN está absolutamente convencida de que España tendrá que gastar el 3.5%,» afirmó el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, intentando buscar un punto intermedio, aunque esta cifra sigue siendo un desafío masivo para Madrid.
La presión no solo es militar, sino también económica. La amenaza de aranceles crea una disyuntiva para los líderes europeos: ceder soberanía presupuestaria o enfrentar un doloroso conflicto comercial con su principal socio. La decisión que tomen en los próximos meses no solo definirá el futuro de la OTAN, sino también el equilibrio de poder global.
