Hasta hace unos meses, el puerto de Algeciras era una pieza esencial en un acuerdo que conectaba las costas Este y Oeste de Estados Unidos con Asia y la India. El intercambio incluía escalas estratégicas para cadenas de suministro globales, favoreciendo la competitividad española en el comercio marítimo internacional.
Pero en junio, tras una enmienda, España quedó fuera. Las navieras implicadas —American President Lines y Maersk Line Limited— alegaron razones operativas y de recorte de costes. Sin embargo, la decisión coincidió con una investigación de la Comisión Marítima Federal de EEUU sobre la negativa española a recibir buques con destino a Israel.
La tensión política como telón de fondo
La comisionada Rebecca F. Dye confirmó que el Gobierno español respondió a la investigación con un escrito centrado en la soberanía nacional, sin abordar directamente las razones operativas. Esta postura se sumó a otros roces bilaterales:
- El contrato con Huawei para almacenar secretos oficiales.
- La negativa a comprar cazas F-35.
- La creciente desconfianza en materia de inteligencia, a pesar de la importancia de las bases conjuntas de Rota y Morón para la OTAN.
Impacto económico inmediato
La exclusión no es un simple gesto diplomático: afecta a 750.000 TEU anuales, cerca del 4% del tráfico marítimo español. Las consecuencias incluyen:
- Mayor coste logístico.
- Retrasos en insumos industriales.
- Pérdida de competitividad en exportaciones.
- Desplazamiento del tráfico hacia puertos como Tánger-Med.
El riesgo de sanciones
Según fuentes de la Comisión, España podría enfrentar sanciones de hasta dos millones de euros por viaje para buques con bandera española que pretendan entrar en EEUU. Además, se estudian restricciones al transporte de carga, lo que golpearía el comercio bilateral.
Seguridad e inteligencia: el otro frente
El desencuentro no se limita a la logística. EEUU suspendió el intercambio de información sensible con España tras conocer la adjudicación a Huawei de un contrato para el sistema SITEL, utilizado por las fuerzas de seguridad para intervenir comunicaciones.
El temor de Washington es claro: la posible existencia de “backdoors” que permitan espionaje a favor de Pekín.
Entre la geopolítica y la economía
Esta exclusión es un recordatorio de cómo la política, la seguridad y el comercio están profundamente entrelazados. España pierde posición estratégica en el tablero marítimo global, mientras Marruecos gana protagonismo.
Un punto de inflexión
El caso Algeciras no es solo un cambio de rutas. Es un aviso sobre la vulnerabilidad de los acuerdos internacionales ante fricciones políticas y de seguridad. Recuperar la confianza de EEUU requerirá algo más que argumentos de soberanía: será necesario reconstruir puentes diplomáticos y comerciales.
