El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la extensión por 90 días de la tregua arancelaria con China, justo horas antes de que expirara el plazo. Esta decisión mantiene sin cambios los términos del acuerdo alcanzado en mayo en Ginebra, que estableció aranceles del 10% para productos estadounidenses y del 30% para los chinos.
Contexto de la escalada arancelaria entre EE.UU. y China
La disputa comercial entre ambas potencias se intensificó durante el primer mandato de Trump (2017-2021) y ha continuado con su regreso al poder en enero de 2025. A principios de año, para combatir el tráfico de fentanilo, Trump aplicó un arancel del 10%, al que luego añadió un 20% más en abril como parte de los llamados aranceles “recíprocos”. Esto llevó a un aumento de aranceles de hasta un 125% para productos estadounidenses y 145% para los chinos, antes de llegar al acuerdo de tregua en mayo.
Desde entonces, las delegaciones de ambos países se han reunido en Londres y Estocolmo para evitar una escalada mayor y mantener la tregua vigente, cuyo vencimiento estaba previsto para el 12 de agosto.
Declaraciones y negociaciones recientes
Trump confirmó la extensión en un mensaje en su red social Truth Social, destacando que los elementos del acuerdo permanecerán igual. Además, durante una rueda de prensa, afirmó que su relación con el presidente chino Xi Jinping “es muy buena”.
Por su parte, China expresó su esperanza de que el resultado de las negociaciones sea “positivo” y que Estados Unidos respete el consenso alcanzado, basándose en la igualdad, el respeto mutuo y el beneficio mutuo, según palabras de Lin Jian, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, señaló que Trump tendría la “última palabra” sobre cualquier extensión de la tregua, mientras que Trump mismo buscaba concesiones de último minuto, incluyendo un aumento significativo de las compras chinas de soja estadounidense para reducir el déficit comercial.
Impacto y perspectivas futuras
Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ha continuado imponiendo gravámenes arancelarios, que afectan no solo a China, sino también a países como Brasil y a sectores específicos como automóviles, acero, aluminio y cobre. Además, ha amenazado con aplicar nuevos impuestos a productos como semiconductores y farmacéuticos.
Un incidente reciente sobre la posible inclusión del oro en la lista de productos gravados provocó un aumento en su precio, aunque Trump aclaró que el oro no será sujeto a aranceles.
En resumen, esta extensión de la tregua arancelaria busca mantener la estabilidad en un contexto económico global complejo, mientras las negociaciones continúan para evitar una escalada comercial que podría afectar a ambas economías.
