Donald Trump volvió a colocarse en el centro de la polémica al interponer una demanda civil de 15 mil millones de dólares contra el New York Times (NYT). El mandatario acusa al diario de difundir información falsa y difamatoria sobre él, en lo que califica como un patrón de hostigamiento mediático.
El movimiento se suma a otra denuncia reciente contra el Wall Street Journal (WSJ), consolidando la estrategia de Trump de usar batallas legales como arma política contra los medios críticos.
La conferencia tensa
Durante una conferencia, el periodista Jonathan Karl de ABC News le preguntó sobre la libertad de expresión y los límites al discurso de odio. La respuesta de Trump sorprendió a todos:
“Ella (la fiscal general Pam Bondi) probablemente perseguirá a gente como tú, porque me tratas tan injustamente. Tal vez persigan a ABC”.
Para Karl, un veterano de la prensa en Washington, el intercambio no fue nuevo, pero sí lo fue para muchos colegas que temen que el presidente use su poder para intimidar.
Este episodio refleja cómo la confrontación entre Trump y los medios se ha convertido en un espectáculo político con repercusiones legales y sociales.
Medios en la mira: CBS, ABC y más
No es la primera vez que el presidente pone en aprietos a corporativos mediáticos. En meses recientes, ABC News y CBS News tuvieron que pagar millones de dólares para resolver demandas impulsadas por su gobierno, lo que llevó a renuncias de periodistas inconformes.
Mientras tanto, CBS analiza contratar a comentaristas conservadores para dirigir su departamento de noticias, un movimiento que muchos ven como una cesión a las presiones políticas.
La narrativa de “enemigo del pueblo”
Desde su primera campaña, Trump repite que los medios son “el enemigo del pueblo”, salvo sus aliados como Fox News o ciertos creadores digitales que respaldan su narrativa.
Este cambio ha transformado la sala de prensa de la Casa Blanca, donde ahora se da mayor acceso a blogueros, influencers y youtubers alineados con su movimiento político.
¿Tienen futuro las demandas?
Expertos legales coinciden en que las demandas de Trump difícilmente prosperarán en tribunales, dado que en Estados Unidos existen protecciones robustas para la prensa.
El propio NYT respondió que la acusación carece de méritos legales y que no dejará de ejercer un periodismo independiente y crítico frente a intentos de intimidación.
No obstante, las amenazas sí podrían intimidar a medios más pequeños, sin la capacidad económica de resistir demandas millonarias.
Una batalla por la narrativa pública
Más allá de lo legal, la estrategia de Trump busca reforzar su control sobre la narrativa política en Estados Unidos: deslegitimar a los medios tradicionales y amplificar voces que lo respaldan.
La confrontación con la prensa no solo es parte de su estilo, sino un eje central de su movimiento político rumbo a 2025 y 2026.
