La esperada reunión entre Donald Trump y Vladimir Putin, celebrada en la base militar de Elmendorf-Richardson, Alaska, concluyó tras tres horas de conversaciones sin un acuerdo para decretar un cese del fuego en Ucrania.
Ambos líderes calificaron el encuentro como “extremadamente productivo” y “constructivo”, aunque lo cierto es que la guerra continuará. La cita dejó gestos diplomáticos, declaraciones medidas y un mensaje claro: el conflicto sigue marcando el pulso de la geopolítica mundial.
Un encuentro cargado de simbolismo
El escenario no fue casual: una base militar estadounidense en el Ártico, territorio estratégico tanto para Washington como para Moscú. La cumbre se realizó bajo estrictas medidas de seguridad, con presencia de la prensa internacional y un ambiente de expectativa global.
Putin, con un discurso cuidadosamente leído, reiteró sus exigencias: anexar cinco regiones ucranianas junto a Crimea y garantizar que no haya tropas europeas en la frontera rusa. Trump, en contraste, improvisó sus palabras, elogiando al líder ruso, pero reconociendo que “aún no hay acuerdo”.
Europa, el contrapeso de la reunión
Uno de los puntos clave fue la presión de los líderes europeos. Emmanuel Macron (Francia), Friedrich Merz (Alemania), Giorgia Meloni (Italia) y Keir Starmer (Reino Unido) habrían influido en Trump para evitar concesiones territoriales a Rusia.
Para Putin, esa postura representó una derrota diplomática, aunque intentó maquillarla llamando “constructivo” al intercambio. Europa, sin embargo, ve con desconfianza cualquier intento del Kremlin de legitimar anexiones.
Zelensky y la OTAN, en la línea directa de Trump
El presidente estadounidense adelantó que informará sobre la reunión a Volodimir Zelensky y a los líderes de la OTAN, subrayando que la alianza atlántica sigue siendo un actor central en las negociaciones.
Putin, por su parte, invitó a Trump a Moscú para continuar las conversaciones, un gesto que desató especulación sobre el futuro de este diálogo bilateral.
La guerra continúa
La cumbre terminó con imágenes simbólicas: Trump abordando el Air Force One rumbo a Washington y Putin despegando hacia Moscú. Sin acuerdos concretos, pero con la promesa de volver a verse, ambos líderes dejaron claro que la guerra en Ucrania seguirá siendo el gran tema de la agenda internacional.
La pregunta que queda abierta es si una próxima reunión, quizá en el Kremlin, podrá traducirse en un avance real hacia la paz.
