Congreso estalla por ataque a Irán: ¿acto de guerra sin permiso?

Congreso estalla por ataque a Irán: ¿acto de guerra sin permiso?
Congreso estalla por ataque a Irán: ¿acto de guerra sin permiso?

El bombardeo a Irán ordenado por Donald Trump ha provocado una tormenta política en Washington, con legisladores de ambos partidos acusándolo de iniciar un acto de guerra sin la autorización constitucional del Congreso, desatando un intenso debate sobre los poderes presidenciales.

Más allá de las explosiones en Medio Oriente, el ataque estadounidense a las instalaciones nucleares de Irán ha detonado una bomba política en el corazón de Washington D.C. La decisión unilateral del presidente Donald Trump de lanzar la «Operación Martillo de Medianoche» sin consultar ni obtener la aprobación del Congreso ha reavivado uno de los debates más antiguos y polémicos de la democracia estadounidense: ¿quién tiene realmente el poder para llevar a la nación a la guerra?

Un Acto «Inconstitucional»: La Furia que Une a Progresistas y Libertarios

La oposición al ataque no siguió las líneas partidistas tradicionales. En una rara muestra de unidad, legisladores de extremos opuestos del espectro político se unieron para condenar la acción presidencial como una extralimitación de sus poderes. El argumento central es que la acción viola la Ley de Poderes de Guerra (War Powers Act) y el Artículo I de la Constitución, que otorga al Congreso la autoridad exclusiva para declarar la guerra.

El representante republicano Thomas Massie, de tendencia libertaria, calificó el ataque de «no constitucional». Del otro lado, la representante demócrata Alexandria Ocasio-Cortez lo describió como una «grave violación de la Constitución y los Poderes de Guerra del Congreso». Esta convergencia no es un simple desacuerdo político, sino una defensa institucional del poder legislativo frente al ejecutivo, revelando una fractura ideológica que trasciende las etiquetas de «republicano» o «demócrata» y que genera un debate de alto interés público.

«El presidente no debe llevar a la nación a la guerra unilateralmente con amenazas erráticas y sin estrategia. El peligro de una guerra más amplia, más larga y más devastadora ha aumentado drásticamente», afirmó el líder de la minoría en el Senado, el demócrata Chuck Schumer, quien exigió que el Congreso haga valer la Ley de Poderes de Guerra.

«El Llamado Correcto»: El Fuerte Respaldo del ‘Establishment’ Republicano y Algunos Demócratas

Frente a las críticas, un bloque considerable de legisladores respaldó firmemente la decisión del presidente. Figuras influyentes del Partido Republicano como el senador Lindsey Graham («Bien hecho, Presidente») y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, elogiaron la acción como una muestra de fuerza necesaria para neutralizar una amenaza inminente.

Para este grupo, el resultado —la supuesta eliminación del programa nuclear iraní— justifica el proceso. La mentalidad de «resultados sobre procedimiento» domina su argumento, priorizando la seguridad nacional percibida por encima de los debates constitucionales.

Sorprendentemente, este respaldo también encontró eco en las filas demócratas. El senador de Pensilvania, John Fetterman, rompió con la línea de su partido al calificar el ataque como «la medida correcta». «Irán es el principal patrocinador del terrorismo en el mundo y no puede tener capacidades nucleares», declaró Fetterman. Este apoyo bipartidista, aunque minoritario, proporciona a la Casa Blanca una valiosa cobertura política que sin duda utilizará para defender la legitimidad de sus acciones.

¿Motivos para un ‘Impeachment’? La Acusación de que Trump «Mintió para Iniciar una Guerra»

Las reacciones más vehementes han llegado al punto de sugerir consecuencias extremas. La representante Ocasio-Cortez afirmó que la decisión de bombardear Irán sin autorización del Congreso es «absoluta y claramente motivo de impeachment».

Líderes demócratas como Hakeem Jeffries acusaron a Trump de «engañar al país» para arriesgarse a una «guerra potencialmente desastrosa». Estas acusaciones se ven reforzadas por el hecho de que, días antes del ataque, Trump contradijo públicamente a su propia Directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, quien había testificado que Irán no estaba construyendo activamente un arma nuclear.

La narrativa de que un presidente «mintió para iniciar una guerra» es una de las más potentes y dañinas en la política estadounidense, con ecos de la invasión de Irak en 2003. Aunque un proceso de destitución parece poco probable, la retórica encendida garantiza que el debate sobre la legalidad y la justificación del ataque a Irán dominará la agenda política, alimentando audiencias, investigaciones y una profunda desconfianza en los meses venideros.

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