
En una apuesta estratégica contra el crimen organizado, Estados Unidos ha intensificado su cooperación con México a través de un programa especial de entrenamiento para agentes nacionales. Coordinado por el FBI y con apoyo del Departamento de Defensa, el programa busca formar células de élite capaces de infiltrarse y desmantelar las estructuras internas de los cárteles de la droga.
El entrenamiento, llevado a cabo por la unidad TOC-Oeste del FBI y los Boinas Verdes del 7.º Grupo de Fuerzas Especiales, se enfoca en el desarrollo de habilidades avanzadas en inteligencia táctica, vigilancia encubierta, extracción de datos forenses y análisis financiero. Los agentes son preparados para actuar dentro del propio territorio de grupos como el Cártel de Sinaloa y el CJNG, considerados organizaciones terroristas por Estados Unidos.
Inteligencia, combate y supervivencia: el entrenamiento integral
La capacitación va más allá de la teoría. Los agentes mexicanos participan en ejercicios prácticos diseñados con base en experiencias de combate real. Esto incluye habilidades de supervivencia, uso seguro de armas de fuego, puntería de alta precisión y reacción ante situaciones extremas como emboscadas o ataques sorpresa.
Además, los entrenamientos contemplan módulos sobre atención médica bajo fuego, donde cada elemento aprende a estabilizar a heridos en situaciones de alto riesgo antes de su traslado a hospitales. También se imparte combate cuerpo a cuerpo, útil para neutralizar a sospechosos sin el uso letal de fuerza.
Uno de los pilares clave del programa es el enfoque financiero: se entrena a los agentes para rastrear y atacar las fuentes económicas de los cárteles, incluyendo a lavadores de dinero, operadores logísticos y proveedores de sustancias como el fentanilo.
A la par, el FBI ha expandido este modelo de entrenamiento a otros países de América Latina. Ya existen equipos activos en Colombia, Guatemala, Honduras, República Dominicana y México, y se prepara uno más en Panamá.
Esta estrategia surge en un momento crucial para México, donde el narcotráfico ha evolucionado hacia redes criminales complejas, diversificadas y con presencia internacional. Con esta formación, se busca revertir la balanza y fortalecer las capacidades locales para combatir al crimen desde su base operativa.