—
Déficit en entregas de agua genera crisis diplomática
Un severo déficit en las entregas de agua de México a Estados Unidos, estipuladas en el Tratado de Aguas de 1944, ha encendido una nueva crisis diplomática. El expresidente Donald Trump se adjudicó una “gran victoria” tras el anuncio de México de liberar agua, alegando que su presión económica fue clave. Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que la prioridad es garantizar el abasto nacional, en un contexto de escasez hídrica intensificada por el cambio climático.
—
¿Qué dice el Tratado de 1944?
El tratado obliga a México a entregar a EE.UU. un promedio de 431.7 millones de metros cúbicos anuales de agua del Río Bravo (Río Grande), en ciclos de cinco años.
Ciclo actual (2020–2025):
México debe entregar 1.75 millones de acres-pie.
Hasta noviembre de 2024, ha entregado solo 425,405 acres-pie.
Esto significa que debe más del 75% del volumen comprometido a menos de un año del plazo.
El déficit ya tuvo consecuencias: en Texas, el cierre definitivo del único ingenio azucarero del estado dejó sin trabajo a más de 500 empleados y afectó a más de 100 agricultores.
—
Presión de Trump y respuesta del gobierno mexicano
Tras el anuncio de que México liberará agua, Trump afirmó que se trata de una “gran victoria” atribuible a su estrategia de presión económica, incluyendo aranceles y amenazas comerciales.
Sheinbaum respondió que, si bien México está comprometido con el cumplimiento del tratado, la prioridad es garantizar agua para las comunidades mexicanas, en especial ante la sequía que afecta ambos lados de la frontera.
—
Mecanismos diplomáticos y suplantación de canales oficiales
Tradicionalmente, estos desacuerdos son mediados por la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), organismo binacional México-EE.UU. Sin embargo, en este episodio, la administración Trump evitó los canales diplomáticos formales, optando por presionar directamente al gobierno mexicano.
En noviembre de 2024, la CILA publicó el Acta 331, que propone flexibilizar entregas y lanzar programas piloto de conservación.
Trump, en cambio, impulsó una política de confrontación directa, ignorando el marco binacional.
—
Expertos advierten sobre politización del agua
Las reacciones han sido mixtas:
Sid Miller, Comisionado de Agricultura de Texas, celebró la entrega como una nueva “victoria de Trump”.
Dra. Rosario Sánchez, investigadora del Texas Water Resources Institute (Texas A&M), criticó la estrategia de presión como “una distracción” que dificulta la cooperación binacional.
> “Esa pequeña cantidad de agua no va a marcar la diferencia para Texas, pero sí marcaría una gran diferencia para las comunidades fronterizas del lado mexicano.”
— Dra. Rosario Sánchez, Texas A&M University
—
Implicaciones geopolíticas y diplomacia hídrica en juego
Este conflicto evidencia cómo el cambio climático y la escasez de recursos están generando tensiones geopolíticas cada vez más frecuentes.
Debilita la diplomacia del agua: La presión económica unilateral, fuera de mecanismos como la CILA, sienta un precedente riesgoso.
Riesgo para cooperación futura: A diferencia del manejo colaborativo en la cuenca del Río Colorado, donde hay mayor participación de actores y concesiones mutuas, el Río Bravo permanece atrapado en unilateralismo y confrontación.
—
¿Qué está en juego?
La resolución de esta disputa definirá:
El abasto de agua para regiones clave en ambos países.
La eficacia de los tratados internacionales frente al cambio climático.
La capacidad de México y EE.UU. para cooperar en la gestión de recursos compartidos en un entorno cada vez más tenso y volátil.
—

¿Debe México priorizar el abasto interno o cumplir con lo estipulado en el tratado? Comparte tu opinión en redes con #CrisisDelAgua
Síguenos en nuestro perfil de X La Verdad Noticias y mantente al tanto de las noticias más importantes del día.