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Sian Ka'an, los héroes que luchan contra el fuego para preservar la naturaleza
Quintana Roo

Sian Ka'an, los héroes que luchan contra el fuego para preservar la naturaleza

Aunque sus rostros son pocas veces vistos en las portadas de los periódicos y noticieros de televisión, la labor que realizan entre las llamas para salvar a la Biosfera de Sian Ka'an es loable

por IvanCadena

Sian Ka'an, los héroes que luchan contra el fuego para preservar la naturaleza

Sian Ka'an, los héroes que luchan contra el fuego para preservar la naturaleza| Iván Cadena

El humo atasca su garganta. El olor lo tiene impregnado en la piel, en la ropa. Los residuos de ceniza en su rostro denotan las jornadas de combate que tuviera horas antes contra el fuego. Manuel Francisco Alamilla tiene 51 años de edad, de los cuales ha dedicado tres décadas a los incendios, cobijado por la Comisión Nacional Forestal (Conafor). 

Francisco Alamilla es un hombre robusto, pelo cano, manos grandes y piel morena. La irritación ocasionada por el humo hace resaltar sus ojos negros. En su rostro se dibujan cicatrices que le ha dejado su profesión en largos años.

Sian Ka'an, lo héroes que han luchado contra el fuego para preservar la naturaleza
Manuel Francisco Alamilla tiene 51 años de edad, de los cuales ha dedicado tres décadas a los incendios

Él, junto con otros 29 brigadistas más, fueron los primeros encargados de combatir el siniestro, a ras de piso, que devoró rápidamente en un inicio 600 hectáreas de pastizales, pero que después alcanzó hasta dos mil 500 hectáreas de selva mediana de la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an. 

Para poder combatir el fuego, recuerda, él y todo el equipo de Conafor y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), ocuparon parte de sus noches para elaborar mapas y croquis de lo que alcanzaron las llamas el día anterior. Con base a esa información que se obtiene gracias al trabajo de campo, se elaboran brechas de fuego, es decir, espacios entre la selva para evitar que las llamas se propaguen. 

Sian Ka'an, los héroes que luchan contra el fuego para preservar la naturaleza
Un paliacate es el instrumento que lo cubre de los gases que el suelo y subsuelo desprenden tras varios de días de permanecer ardiendo.

Los trabajos inician desde las 05:00 de la madrugada, hora en la cual desayunan y después son trasladados, vía área, por el helicóptero de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) al núcleo de la Reserva, localizado en la zona sur, en donde el fuego todavía continúa.

Antes de abordar, es decir, desde el campamento improvisado en el pueblo de Muyil, perteneciente al municipio de Tulum, Quintana Roo; Alamilla y sus compañeros se alistan con sus ropas. Ajustan sus botas de casquillo, pantalones verdes y sus camisas de mangas largas amarillas que los protegerán del calor penetrante es lo único que los acompaña.

Sian Ka'an, los héroes que luchan contra el fuego para preservar la naturaleza
Diariamiente, los rescatistas son trasladados vía área hasta la zona núcleo de la Reserva en donde el fuego todavía continúa.

A su cuello, Francisco amarra un paliacate rojo, un instrumento débil que lo protegerá de los gases que desprende el suelo y el subsuelo tras largas horas de permanecer ardiendo. Bajo el brazo derecho el hombre lleva un casco amarillo. En una mochila que carga en su espalda, el brigadistas de la Conafor guarda navajas, cuerdas, una lampara, cilindro de agua y otros utensilios necesarios en los trabajos que realiza. Por el frente, en su pecho, cuelgan los radios que los mantendrán comunicados en medio de la selva.

Lo más difícil de permanecer en campo, dice Francisco, son las distancias cada vez más largas que deben recorrer para poder llegar al fuego que poco a poco han ido controlando en un 60 por ciento y apagado en un 25 por ciento, según los datos oficiales. Las tareas para extinguirlo en su totalidad llevarán un par de semanas más. Lo importante, se repite, es que no se expanda.  

Sian Ka'an, los héroes que luchan contra el fuego para preservar la naturaleza
Sian Ka'an, los héroes que luchan contra el fuego para preservar la naturaleza

A pesar de los 30 años de experiencia, Francisco no puede evitar horrorizarse mientras camina rumbo al camping de la Sedena, improvisado en medio de la zona de desastre, para comer algo e hidratarse antes de poder continuar con sus tareas. 

En un sitio donde antes había árboles endémicos, plantas, suelos fértiles y cientos de especies coexistiendo en una de las reservas más importantes de México y el Mundo, el brigadista recuerda los caparazones vacíos de tortugas calcinadas, caracoles destruidos por las llamas, armadillos carbonizados y el enorme cuerpo inerte y destrozado por le fuego de un cocodrilo de más de dos metros de largo. 

Basta sumir la bota para que de la tierra broten los esqueletos de alguno de los 103 mamíferos que habitan en la Biosfera, especies prioritarias para la preservación de Sian Ka’an, algunas de las cuales se encuentran en peligro de extinción y que de acuerdo con la Conanp, estaban bajo un monitoreo constante antes de ser alcanzadas por el fuego. 

La combustión de los árboles también ocasionó que los huevos y las crías de las aves que ahí habitaban fueran calcinadas por completo, pues tanto los pájaros como otra decena de especies, estaban en temporada de anidación. 

Revertir el daño ocasionado por el fuego, según el director de la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an, Ángel Omar Ortíz Moreno, llevará alrededor de 200 años, tiempo que, si algo no ocurre antes, necesitaría Manuel Francisco para volver a ver el Área Natural Protegida en todo su esplendor. 

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Desde que tiene memoria, Alamilla recuerda las imágenes lanzadas por la publicidad en televisión y espectaculares, siempre quiso conocer Sian Ka’an, nadar en sus aguas azul turquesa, caminar kilómetros de selva y admirar la belleza de lo que los Mayas llamaron La Puerta del Cielo. 

“Yo siempre supe que conocería este lugar tan bonito, pero nunca me imagine que iba a ser así. Todos hemos visto cosas, pero nunca deja sorprenderte un cocodrilo quemado, una tortuguita o las serpientes quemadas, claro que sientes, algo tan bonito consumido por el fuego pues claro que sientes”, repite Francisco, mientras bebe un suero para reanimarse. 

“A mi familia siempre los abrazo y me bendicen, les digo nos vemos, pero quién sabe cuándo porque no sabemos cuándo vamos a regresar”, finaliza, mientras se reúne con sus compañeros de brigada para planear, junto con los elementos de la Sedena, los trabajos de rescate en una nueva parte de la Reserva. 

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