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Leyendas Mayas: El monte sin salida; 12:00 del día ¡No hagas nada!
Quintana Roo

Leyendas Mayas: El monte sin salida; 12:00 del día ¡No hagas nada!


Una de las historias más conocidas por pobladores de la región maya del sur de Quintana Roo es aquella de los montes que se cierran para poder perder a las personas, esto es tan común que hasta se sabe la hora en el que sucede… al mediodía.

por AngelBalán

Leyendas Mayas: El monte sin salida; 12:00 del día ¡No hagas nada!

Leyendas Mayas: El monte sin salida; 12:00 del día ¡No hagas nada!

Las leyendas son esas fabulosas historias que mezclan misticismo con un toque de hechos paranormales sustentados con declaraciones de personas que estuvieron en el lugar y aseguran todo es real, generalmente estas historias se cuentan en reuniones familiares en donde los mayores heredan esta valiosa información a los más jóvenes como advertencia de los hechos que pueden pasar en aquellos lugares que los más pequeños no conocen y que es casi seguro que alguna vez en la vida vayan, este fue el caso de Jaime, un joven que comenzaría a leñar al monte.

Don Arturo era un hombre grande, fuerte y conocedor de sus tierras y de los montes que desde muchas generaciones atrás su familia trabajó, esto hasta que llegó aquella modernidad y los niños iban a la escuela y no al monte y era solo en vacaciones que los jóvenes tendrían la responsabilidad de ir a acompañar a sus padres a las labores que sustentaban la casa y la comida, fue por eso que a los 13 años Jaime iría al monte con su padre, sin embargo su rebeldía le jugaría una mala pasada que jamás olvidaría.

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Desde temprano él y su padre partieron hacia el monte para cosechar algunos productos y de paso recolectar leña para las preparaciones de comida en su casa, una hora caminando por los caminos del monte hasta que llegaron a la milpa, Don Arturo se encargaba de los cultivos y le pidió a Jaime fuera por leña, sin embargo le dijo a su hijo que antes de las 12 regresara a donde él estuviese, hizo mucho énfasis en la hora y confío en su hijo, el joven caminó por una vereda unos 50 metros más y comenzó a buscar y recolectar su leña.

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Sin embargo al pasar el rato recolectó suficiente leña, estaba feliz de haber conseguido lo que le habían pedido en un tiempo bueno, todo estaba tranquilo y en total silencio, solo se escuchaba el sonido de su machete y sus pensamientos que interrumpían el silencioso momento, sin embargo del otro lado de la vereda estaba don Arturo preocupado ya que eran más de las 12:00 del día así que comenzó a gritarle a Jaime, quien escuchó la voz de su papá y al voltear hacia la vereda se dio cuenta que ya no había, solo se encontraba una espesa selva seca y por más que intentaba buscar el camino de regreso no lo conseguía.

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Existe una leyenda maya que asegura que los montes son celosos con quien los usa, se enoja cuando matan a sus animales y cortan sus árboles sin antes hacer una ofrenda y que es cuando sin ninguna razón aparente los caminos se cierran y atrapan en su interior a personas, que si no saben sobrevivir en el monte acabaran con su vida en un intento absurdo por escapar del laberinto denso lleno de espinas, chechen, popox y otras hierbas venenosas, así como animales ponzoñosos y el hambre.

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Por suerte para Jaime escuchaba a su padre sin embargo no podía llegar hasta él, llegó la noche y para ese momento don Arturo habría traído refuerzos para encontrarlo, el desaparecido escuchaba todo pero nadie podría escucharlo a él, era como si se encontrara en alguna dimensión alterna, cuando llegó la noche se armó un refugio y como pudo encendió una fogata con su leña.

Tenía agua en su lek y un poco de pozol, con lo que aguantó el hambre esa noche, al día siguiente encontró un vereda y con un par de pasos llegó hasta la milpa de su padre y lo vio allí, esperando con todos su perros y varios amigos, se acercó y le preguntó dónde estaba y que como sobrevivió la semana que se había perdido, lo que le sorprendió puesto que Jaime había sentido pasar solo una tarde y una noche en el monte.

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Don Arturo le dijo que por eso le pidió que se acercara a él antes del mediodía, ya que después de esa hora no de se debe hacer nada hasta que el silencio desaparezca.

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