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El Obispo de Cancún, Pedro Pablo Elizondo condenó los actos violentos y delincuenciales.
Quintana Roo

Condena Obispo de Cancún, a los corazones llenos de corrupción, que practican secuestros, asesinatos y extorsión en esta Nochebuena y Navidad 2018

El Obispo de la Prelatura Cancún-Chetumal, Pedro Pablo Elizondo Cardenas, hizo un llamado de amor, perdón, felicidad y condenó aquellos corazones insensibles llenos de odio y corrupción en esta Navidad.

por La Verdad

El Obispo de Cancún, Padro Pablo Elizondo condenó los actos violentos y delincuenciales.

El Obispo de Cancún, Padro Pablo Elizondo condenó los actos violentos y delincuenciales.

El Obispo Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, prelado de Cancún-Chetumal de la Iglesia Católica, en nueve puntos envió un mensaje a los fieles del estado de Quintana Roo y de todo el país.


 

En los puntos relevantes expuso que el primer fruto de la presencia de Dios es el gozo de los niños, incluso de los todavía no nacidos. Donde llega Jesús, llega la alegría.

También hizo votos por una “¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad! En el día de navidad todos nos deseamos Feliz Navidad, todos queremos pasar una Feliz Navidad en compañía de nuestra familia y de nuestros seres más queridos y para ello nos reunimos y organizamos la gran fiesta del año”.

Sin embargo advirtió que: “más allá de la fiesta, está la ansiada felicidad que todos andamos buscando. Todos buscamos siempre, de una manera o de otra, consciente o inconscientemente esa ansiada felicidad.

“Pero en esta noche mágica y santa, y en este día entrañable y especial, se supone que todos tenemos que estar felices y tenemos que encontrar, aunque sea por unos momentos, esa anhelada felicidad.

 

“Todos debemos de estar felices, simplemente porque es Navidad. Y así es en verdad, cuando Jesús está presente, somos realmente felices. Donde esta Jesús ahí está la alegría más profunda de nuestro corazón”.

 

 

Y reiteró que lo más ambicionado por el hombre es la felicidad. “Dios te la ofrece en esta Navidad a través de su Hijo Jesús. Acéptalo, sigue su camino y has cuanto puedas para que los hombres también participen de Él.

Fe, amor, perdón y felicidad

Agregó que: “la felicidad es fruto de la fe en la presencia de Dios que irrumpe en nuestro mundo. Solo la fe nos permite ver a través de un velo la presencia radiante y luminosa de Dios. Solo en el cielo lo veremos cara a cara y encontraremos la felicidad plena de la visión beatifica. Cuando Él baja del cielo a la tierra, solo con la fe percibimos su presencia”.

La felicidad plena solo la encontraremos en el cielo donde esta Dios infinitamente amoroso y eterno, sostuvo y añadió que “ Aquí en la tierra, podemos encontrar algo de la felicidad en la medida que encontremos a Dios. Aquí en la tierra, el signo más claro de la presencia de Dios y de nuestra felicidad, es la paz del corazón. Pero esa paz del corazón es don del Espíritu Santo y también es fruto que se recoge de la siembra perseverante de la semilla”.

La paz del corazón es fruto de la acción del Espíritu Santo, pero también es fruto de nuestra acción y de nuestro trabajo, recalcó.

Y destacó que la paz es fruto del amor. “Quien no ama no está en paz, porque tiene un vacío en su corazón. Quien no busca ser el bien a sus hermanos, quien solo vive para sí mismo y solo piensa en sí mismo, y solo se busca a sí mismo, tampoco sentirá paz en su corazón que esta hecho para algo más, que el amor a sí mismo”.

Expuso que la paz es fruto de la justicia. La justicia en sentido bíblico no es solo dar a cada uno lo que le corresponde, sino que también se refiere a la rectitud, honestidad, bondad y santidad de vida. Esa rectitud de vida asegura la tranquilidad de nuestra consciencia personal.

“Un corazón lleno de corrupción y mentira, no puede tener paz. Un corazón endurecido y embrutecido por la maldad, puede llegar a practicar el secuestro, la extorsión, el asesinato más brutal e inhumano. Un corazón así no puedetener paz. Estará siempre invadido por la zozobra, la tensión, el miedo, la angustia y

la falta de paz”, resaltó.

Dijo que la paz es fruto del perdón. “No hay seres humanos perfectos, todos tenemos fallos, pero si nos arrepentimos y acudimos a Jesús, Él nos perdona y nos devuelve la paz interior”, expuso entre otros conceptos relevantes.

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