Secciones
Quintana Roo

Ahoga plástico 
a la isla Holbox

por La Verdad

Carlos Matus/ Diario La Verdad

CANCÚN, Q. Roo.- Al menos 100 toneladas de plástico al mes son desechados en la isla de Holbox, lo que representa un serio riesgo ambiental que ha impactado ya los ecosistemas de la reserva de Yum Balam, de acuerdo con Greenpeace México, la Secretaría Estatal de Medio Ambiente (Sema) y pobladores de la isla; ante esto, autoridades ambientales preparan una legislación que prohíba y controle los desechos reciclables en la ‘Joya del Caribe’.

La presencia de bolsas, popotes, envases, botes vacíos y la denominada ‘lágrimas de sirena’ (partículas de plástico de tamaño diminuto), ya genera daños por el exceso de plásticos producidos por el denominado ‘turismo depredador’, que arriba a la isla sin prever el impacto ecológico que generan sus desperdicios.

Pobladores y autoridades estatales han iniciado los trabajos para controlar la situación, a través de la reactivación del basurero a cielo abierto, que reciclará los desperdicios, pero Greenpeace México advierte, que de no hacerlo de forma inmediata, el destino y los ecosistemas a su alrededor serían afectados ya de manera irreversible.

Problema real

El problema de la basura es severo, al grado de que 300 toneladas de desechos se generan al mes en la isla y son colocadas a cielo abierto en un tiradero que tiene al menos otras mil toneladas de desechos. Un riesgo ecológico y sanitario considerable.

De esto, se calcula que al menos 100 toneladas son plásticos.

El exencargado del sitio de transferencia de residuos –basurero de la isla-, Franklin Campos Ancona, dijo que regularmente se producen 10 toneladas diarias de desechos, pero ante el incremento del turismo ha aumentado a 20 y hasta 25 toneladas.

Recordó el último incendio en la ínsula, que no se sabe si fue provocado o accidental, el cual ocurrió hace aproximadamente tres semanas, cuando se consumieron alrededor de 500 toneladas de basura, casi la mitad de lo que había. Aún al día de hoy continúa el humo saliendo de las montañas de desechos.

Legislación contra el plástico

La situación del plástico es tan grave en la isla, que la Secretaría Estatal de Medio Ambiente (Sema) buscará a través de abogados ambientales, regular los residuos de unicel y plástico que entran a la isla de Holbox y aquellas grandes empresas que los están ingresando, para que se hagan  responsables.

En conjunto con la asociación de hoteles se trabajará para  la capacitación de los grandes generadores en materia de residuos. También se logró un trabajo en conjunto con el ferry para que se puedan evacuar los residuos de manera separada con un destino final adecuado.

“Ofrecimos cursos de capacitación para la separación y aprovechamiento de residuos, así como para la regulación de los residuos para los hoteles y los grandes generadores como lo son hoteles y establecimientos”, señaló Guillermo Arellano, titular se la Sema.

En estos esfuerzos participan autoridades de los tres niveles de gobierno, quienes señalaron la urgencia de poder garantizar el equilibrio de la isla.

Por su parte el director del área de Yum Balam, de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), José Juan Pérez, anunció el desarrollo  de un proyecto de empleo temporal para poder realizar un saneamiento en el sitio y desarrollar una estrategia adecuada.

Holbox, mal ejemplo nacional

Miguel Alejandro Rivas Soto, campañista de océanos de Greenpeace-México, señaló que el riesgo de materiales no biodegradables como el plástico se incrementa cuando poblaciones aledañas a áreas naturales sobrepasan su capacidad de carga y un ejemplo muy claro de esta situación es precisamente lo que acontece en la isla de Holbox, donde ni siquiera se tiene un plan de manera integral que permita saber la capacidad real de habitantes y turistas que esta puede recibir al día, mes y año.

“En esta pequeña isla se ven todos los efectos juntos de una industria turística mal planeada; se trata de un microcosmos que muestra un sistema de alcantarillado saturado, basura que concentra plásticos, materiales que se consumen y abandonan y todo termina dañando una población de núcleo muy pequeña, pero también un gran área de diversa ecológica”, señaló el campañista.

Pera Rivas Soto, advirtió que el problema se encuentra lejos de terminar en la joya del Caribe. “Su capacidad de carga es muy reducida y aun así se piensa construir 400 palafitos en el lugar, sin reconocer a cuántas personas en realidad puede soportar el ambiente y los desechos que estos generan”, cuestiona el ambientalista.

Comentarios

Te puede interesar