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Quintana Roo

80% de campesinos son acosados por coyotes

por La Verdad

El coyotaje es como la corrupción en México, y en Quintana Roo existe, lo que genera que los productos del campo que lleguen a la mesa tenga un incremento de hasta el 30%, con respecto al costo de venta. Carlos Matus/Diario La Verdad Cancún, Q. Roo Alfredo Ramos Tescum, secretario general de la Confederación Nacional Campesina (CNC) en Quintana Roo, reconoció que ocho de cada 10 campesinos sufren del acoso de los coyotes, que buscan subcomprar la producción del campo y venderlos a precios inflados en mercados y cadenas de abastecimiento, en una compleja red difícil de romper. Esto significa que al menos 98 mil de los 116 mil productores del campo registrados en Quintana Roo se ven afectados por este tipo de práctica, especialmente en Bacalar, Othón P. Blanco, Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos y Lázaro Cárdenas. En los mercados locales se ven afectados de forma directa, pues reciben productos con precios inflados, por lo que para que estos puedan obtener una ganancia, tienen que aumentar los precios, a pesar de que alcancen los límites del Índicé Nacional de Precios de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco). [caption id="attachment_796864" align="aligncenter" width="640"] Ilustración: Gonzalo Estevez/Diario La Verdad[/caption] Ramos Tescum advirtió que esta práctica está condenando al campo, pues los productores, al carecer de cadenas de distribución, tienen que recurrir a compradores de Tlaxcala, Puebla, Estado de México, Yucatán e incluso Chihuahua, quienes se llevan toda la producción y la revenden en diversos mercados en la región y otros estados. “Esta el caso del chile jalapeño, cuando se inicia la siempre se hace en la zona sur de Quintana Roo, en la zona maya, quienes se dedicaron al cultivo, se vendía bien, pero gente de Puebla, Tlaxcala, Chihuahua, comenzaron a mandar a personas a comprar toda la producción y eso afecto la producción y se acabó en todo el estado, de 60 mil toneladas ahora son solo 20 mil toneladas, pues al ser compradas a precios ínfimos, la ganancia es mínima”, explicó el líder campesino.

Cerca del 80% de los campesinos son acosados por coyotes. Su intervención está acabando con los pequeños productores.

Para los productores del campo, consideran el coyotaje un ‘mal necesario’, no obstante, para Ramos Tescum es una práctica que debe de ser erradicada del campo en Quintana Roo y el país. “Una forma de erradicar el coyotaje es que autoridades entren en la distribución de los productos del campo, estableciendo enlaces con gobiernos municipales y estatales y que nos ayude a distribuirlos, y con esto se rompen las redes de coyotajes”, sentenció el líder. Su petición se ha perdido durante años en las administraciones de los tres niveles de gobierno que han transcurrido los últimos tres sexenios. El coyotaje ha tomado el control en el Mercado 23, siendo los beneficiados personas originarias del centro del país y Yucatán, quienes adquieren grandes cantidades de frutas, verduras y cárnicos para luego revenderlos a los locatarios a precios elevados, una práctica que genera el encarecimiento de los productos. De acuerdo a locatarios, esta práctica se ha realizado desde el 2006, después de la llegada del huracán ‘Wilma’, cuando los canales de abasto del Mercado 23 fueron interrumpidos por más de un mes y comenzó el coyotaje. “En ese momento no nos quejamos, pues al n y al cabo lo que nos interesaba era tener productos para vender y recuperarnos, pero al final se quedó y nadie lo pude detener”, señaló Vicente Ulloa Guzmán, antiguo locatario, que tuvo que bajar las cortinas en 2011. Para Vicente, esta práctica ha sido uno de los golpes más duros del tradicional mercado, pues esto generó el incremento en el precio de diversos productos perecederos de hasta un 20% con respecto a los precios ofrecidos por las grandes cadenas de autoservicio. “Cada vez menos gente viene a comprar aquí, pues encuentra precios elevados, por ese motivo tuve que cerrar, pues ya no me resultaba tener el local”, señaló don Vicente. “Son seis distribuidores de mercancía que surten a los locatarios que venden carne, frutas y verduras, quienes ponen los precios y a partir de ahí nosotros tenemos que venderlos para tener ganancia”, comentó Mario López Uc, locatario del lugar. “El hecho de que la carne de res y de cerdo se traiga principalmente de Tizimín, donde existen los hatos ganaderos y se hacen las subastas, hace que nos condicionen más los precios”, señalaron locatarios, quienes coinciden que la dependencia de Cancún a productos traídos fuera del estado genera abusos por parte de los distribuidores. Pero a esto se suma la Procuraduría Federal de Consumidor (Profeco), quienes en los operativos para verificar que se respeten los límites de precios del Índice Nacional del Consumidor, genera que locatarios tengan que reducir su margen de ganancia, lo que los deja casi a tablas entre la inversión y lo que reciben. En el caso de los cárnicos, estos no están sujetos al Indicé Nacional de Precios, pues el precio es tasada a través de subasta de hatos ganaderos. A esto se suma que uno de los problemas más serios es el coyotaje ha generado que en Quintana Roo lleguen productos ya cerca de su fecha de maduración, especialmente frutas y verduras, situación que han sido detectados por compradores. Julieta Velázquez es una de ellas, quien señala que una de las cosas que más le ha sorprendido de comprar en el mercado es encontrar productos que solo le duran uno o dos días en el refrigerador, pues ya están muy maduros desde la venta.

“Además llegan verduras golpeadas, magulladas o con partes echadas a perder”, expresó.

A pesar de que se buscó hablar con el administrador del mercado, para fijar una postura al respecto, este no pudo ser localizado.

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