La vacuna contra el sarampión se ha convertido en la prioridad máxima del sistema de salud en México ante el brote epidemiológico que afecta diversas regiones del país. Durante la conferencia matutina de este miércoles 11 de febrero de 2026, el secretario de Salud, David Kershenobich Stalnikowitz, presentó un balance crítico sobre la situación actual de esta enfermedad viral.
El funcionario federal, bajo la administración de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, reveló un dato contundente: el 90% de las personas infectadas durante este periodo no contaban con el esquema de protección previo.
Esta cifra subraya que la falta de inmunización es el factor determinante en la propagación del virus, el cual ha cobrado la vida de 28 personas hasta la fecha.
El sarampión es reconocido por la Organización Mundial de la Salud como una de las afecciones más contagiosas del mundo, capaz de permanecer activa en el aire hasta dos horas después de que un portador abandona un espacio.
Ante este escenario, la vacunación contra sarampión se intensifica en las entidades con mayor registro de casos para intentar cortar de tajo las cadenas de transmisión comunitaria.
Estados con mayor concentración de contagios
La Secretaría de Salud ha identificado que siete entidades federativas concentran el 85% de los casos registrados en lo que va de 2026. En estos puntos, la vigilancia epidemiológica es permanente y se han instalado brigadas especiales para facilitar el acceso a las dosis biológicas a toda la población, sin importar su edad.
La lista de estados con mayor incidencia este año incluye a Jalisco con mil 245 casos, seguido por Chiapas con 238 y la Ciudad de México con 120 registros. Otras entidades afectadas son Sinaloa con 118 casos, Colima con 50, Tabasco con 35 y Nayarit con 23 contagios confirmados, lo que demuestra la dispersión del virus en diferentes zonas geográficas.
A pesar de estas cifras, el secretario Kershenobich destacó que en 24 de los 32 estados de la República se reportan menos de 100 casos acumulados.
Esto indica que la estrategia de vacunación contra sarampión ha logrado contener el avance masivo en la mayor parte del territorio nacional, evitando que los brotes locales se conviertan en una epidemia descontrolada de alcance nacional.
Síntomas y riesgos del virus en la población
El sarampión no es una enfermedad exclusiva de la infancia; cualquier persona sin protección puede contraerla a través de las gotas de saliva expulsadas al hablar, toser o estornudar. Los primeros signos de alerta incluyen fiebre elevada que puede alcanzar los 40°C, acompañada de tos persistente, escurrimiento nasal intenso y conjuntivitis durante al menos tres días.
Para los pacientes que tienen un sistema inmunológico debilitado, las complicaciones pueden ser severas, derivando en neumonía o incluso la muerte.
La capacidad de contagio es tan alta que un solo individuo infectado puede transmitir el virus hasta a 18 personas más.
Esta característica técnica es la que obliga a mantener coberturas de vacunación contra sarampión superiores al 95% para garantizar la inmunidad de grupo y proteger a quienes, por condiciones médicas específicas, no pueden recibir la dosis.

El ejemplo de Chihuahua en la contención del brote
La historia de este brote inició en Chihuahua durante febrero de 2025, entidad que llegó a concentrar casi la mitad de los casos de todo el país. En su momento más crítico, el estado fronterizo registró hasta 500 contagios diarios, sumando más de 4 mil casos acumulados que pusieron en jaque al sistema hospitalario local.
Sin embargo, Chihuahua hoy sirve como ejemplo de éxito para la Estrategia Nacional. Gracias a la aplicación masiva de 1.8 millones de dosis, el brote fue contenido satisfactoriamente y actualmente solo se notifican casos aislados.
Este precedente refuerza la postura oficial de que la vacunación contra sarampión es la herramienta científica más poderosa para recuperar la seguridad sanitaria.
El Gobierno de México asegura contar con el abasto suficiente de biológicos para cubrir a toda la población pendiente.
La meta para este 2026 es cerrar las brechas de inmunización en adultos y niños por igual, asegurando que el derecho a la salud se materialice mediante la aplicación oportuna de la vacunación contra sarampión en cada rincón de la República Mexicana.