
Los thanatobots son sistemas de inteligencia artificial diseñados para generar conversaciones que imitan la personalidad o manera de comunicarse de una persona fallecida. Para conseguirlo, pueden utilizar información digital como mensajes, fotografías, grabaciones de voz, videos, publicaciones y otros contenidos que permitan construir una representación virtual. La interacción puede realizarse mediante texto, voz u otras herramientas digitales.
El concepto parte de una idea cada vez más presente en la tecnología: conservar la identidad digital de una persona después de su muerte. A diferencia de un álbum de fotografías o una grabación, estos sistemas pueden producir respuestas nuevas ante las preguntas de un usuario. Sin embargo, esa interacción no significa que exista una comunicación real con el fallecido.
¿Cómo funcionan los thanatobots?
Los thanatobots emplean modelos capaces de analizar grandes cantidades de información para identificar patrones en la forma de expresarse de una persona. Por ejemplo, pueden tomar como referencia sus palabras habituales, temas de conversación, preferencias y otros elementos disponibles en los archivos utilizados para entrenar o configurar el sistema.
Cuando el usuario escribe una pregunta, la inteligencia artificial genera una respuesta basándose en esos datos y en las instrucciones que recibió. Por ello, la contestación es una creación del algoritmo y no un mensaje que haya sido enviado por la persona fallecida. La tecnología busca ofrecer una experiencia que resulte familiar, pero no recupera los pensamientos ni la conciencia de alguien.
¿Qué información necesitan los thanatobots?
La calidad de una representación digital depende de la cantidad y variedad de información disponible. Los mensajes privados pueden aportar datos sobre la forma de escribir, mientras que las grabaciones permiten analizar características de la voz. Las fotografías y videos, por su parte, pueden servir para construir una representación visual.
También pueden utilizarse publicaciones realizadas durante años en redes sociales, correos electrónicos y otros documentos. Sin embargo, tener más información no significa necesariamente obtener una copia exacta de una persona. La inteligencia artificial interpreta esos datos y puede generar respuestas que nunca fueron expresadas originalmente.
Un nuevo modelo de suscripción
El desarrollo de esta tecnología también abre la posibilidad de crear servicios comerciales. Algunas propuestas plantean que los usuarios paguen una suscripción para mantener conversaciones con una representación digital, almacenar interacciones o acceder a funciones adicionales de personalización.
En este modelo, el servicio no vende solamente una herramienta tecnológica, sino una experiencia vinculada con los recuerdos de una persona. El usuario podría pagar durante meses o años para conservar el acceso a una determinada representación. Esto convierte la memoria digital en un posible mercado y plantea preguntas sobre cuánto valor económico puede adquirir la identidad de alguien después de su muerte.
¿Es realmente hablar con un difunto un thanatobots?
Los thanatobots no permiten establecer contacto con una persona fallecida. Su funcionamiento depende de algoritmos, bases de datos y modelos de inteligencia artificial capaces de generar contenido. Aunque una respuesta pueda utilizar expresiones familiares o reproducir una voz conocida, continúa siendo una simulación tecnológica.
Esta diferencia es importante porque una representación puede producir frases que el fallecido jamás dijo. El sistema intenta mantener cierta coherencia con la información disponible, pero no tiene acceso a pensamientos, recuerdos privados o emociones que no hayan quedado registrados de alguna manera.
El problema del consentimiento
Uno de los principales debates se relaciona con el consentimiento. Una persona puede dejar una gran cantidad de información digital sin haber decidido qué ocurrirá con ella después de su muerte. Fotografías, mensajes, grabaciones y publicaciones podrían utilizarse para construir una representación sin que exista una autorización específica.
También surgen dudas sobre quién tendría derecho a decidir. Los familiares podrían considerar que la representación pertenece a la memoria de la familia, mientras que una empresa podría tener derechos sobre la plataforma utilizada para crearla. La regulación de la identidad digital después de la muerte todavía plantea retos legales y tecnológicos.
¿Qué relación tienen con el duelo los thanatobots?
Los thanatobots también generan preguntas sobre la forma en que las personas enfrentan la pérdida de un ser querido. Para algunas personas, conservar una representación interactiva podría convertirse en una manera de recordar conversaciones, escuchar una voz conocida o preservar determinados rasgos de alguien.
Sin embargo, la experiencia también puede resultar complicada. Una conversación artificial podría generar la sensación de que la persona continúa presente o producir respuestas inesperadas que afecten emocionalmente al usuario. Por ello, el impacto puede variar dependiendo de cada caso y de la manera en que se utilice la herramienta.
Una tecnología que plantea nuevos límites
Los thanatobots muestran hasta dónde puede llegar la inteligencia artificial al recrear aspectos de una persona. La tecnología ya permite trabajar con texto, voz e imágenes, y la combinación de estas herramientas puede producir representaciones cada vez más convincentes.
El reto consiste en establecer límites claros sobre el consentimiento, la privacidad, el uso de datos y la manera de presentar estas simulaciones. Conservar recuerdos digitales es diferente de crear una personalidad artificial que responda en nombre de alguien. Esa distinción será cada vez más importante conforme estas herramientas se integren en servicios comerciales y en la vida cotidiana.