Las pruebas de ADN son una de las herramientas científicas utilizadas para identificar a víctimas después de un terremoto, especialmente cuando el reconocimiento visual no es confiable o los restos presentan daños que dificultan otros métodos. De acuerdo con INTERPOL, la identificación de víctimas de catástrofes contempla el uso de ADN, huellas dactilares y odontología forense como métodos principales de identificación.
El procedimiento forma parte de un protocolo internacional conocido como Identificación de Víctimas de Catástrofes (IVC). En términos generales, los especialistas recopilan información de los restos recuperados y, de manera paralela, datos de las personas desaparecidas. Después, ambos conjuntos de información se comparan para establecer una identidad.
El proceso comienza en la zona afectada. Los restos humanos y sus pertenencias son recuperados y registrados cuidadosamente para mantener su trazabilidad. Dependiendo de las condiciones del desastre, esta etapa puede durar días o incluso semanas, según la magnitud y las características del lugar.
A cada conjunto de restos se le asigna un registro para evitar confusiones durante las distintas fases del procedimiento. Posteriormente, especialistas forenses realizan estudios para obtener información que pueda ayudar a establecer la identidad, incluyendo perfiles genéticos, huellas, registros dentales y características físicas.
¿Qué información se recopila de los familiares para las pruebas de adn?
Una parte fundamental para las pruebas de adn es la recopilación de datos ante mortem (AM). Los equipos especializados entrevistan a los familiares de la persona desaparecida y reúnen información que pueda ser útil para la identificación.
Entre los datos que pueden recopilarse están registros médicos y odontológicos, huellas dactilares disponibles y, cuando es necesario, muestras de ADN de familiares. También pueden considerarse objetos personales que contengan material genético de la persona desaparecida, aunque su utilidad depende de las condiciones y de la calidad de la muestra.
Las muestras familiares son especialmente importantes porque permiten establecer relaciones biológicas. El ADN de padres, hijos o hermanos puede aportar información genética útil para determinar si los restos corresponden a una persona desaparecida.
¿Cómo se realizan las pruebas de ADN?
En la fase post mortem (PM), los especialistas analizan los restos recuperados y buscan obtener material genético adecuado para elaborar un perfil de ADN. La elección de la muestra depende del estado de conservación y de las condiciones en las que fueron encontrados los restos para las pruebas de adn.
En casos de deterioro avanzado, los laboratorios forenses pueden trabajar con tejidos y estructuras que conserven material genético. Los análisis de ADN permiten obtener perfiles que posteriormente son comparados con muestras de referencia disponibles.
El resultado no se interpreta de forma aislada. Los especialistas realizan un proceso de reconciliación en el que comparan la información post mortem con los datos ante mortem. INTERPOL señala que la identificación concluyente requiere una coincidencia del 100% en los identificadores primarios empleados, como ADN, huellas dactilares u odontología, además de que el resto de la información no contradiga la identificación.
Por ello, las pruebas de ADN no necesariamente son el único método utilizado. Si existen huellas dactilares o registros dentales adecuados, también pueden contribuir a confirmar una identidad. En una catástrofe de gran magnitud, combinar diferentes técnicas permite construir una identificación científica y documentada.
Este procedimiento puede ser complejo y prolongado, pero su objetivo es ofrecer certeza científica a las familias. La identificación forense permite que los restos sean reconocidos oficialmente y que los familiares puedan recibir información confirmada sobre sus seres queridos. La identificación de víctimas tras un terremoto requiere precisión, coordinación y tiempo. Las pruebas de ADN representan una herramienta fundamental cuando los restos presentan daños severos o no existen otros elementos suficientes para reconocerlos. Gracias al trabajo de los especialistas forenses, es posible aportar certeza científica, facilitar los trámites correspondientes y brindar respuestas a las familias afectadas.
