Antes de comprar huevos el supermercado revisa bien el empaque. Una reciente detección de productos que presuntamente utilizaban de manera irregular la identificación de Huevo San Juan activo alerta entre las autoridades.
La situación fue detectada en la Región Laguna de Durango, donde autoridades sanitarias realizaron inspecciones para identificar productos que podrían estar utilizando de manera irregular la marca y verificar que los alimentos cumplan con las condiciones de identificación y trazabilidad.
Durante las revisiones en establecimientos de la zona, particularmente en Gómez Palacio, fueron aseguradas 360 piezas de huevo que no contaban con el etiquetado sanitario requerido, de acuerdo con la información proporcionada sobre el operativo.
El problema no se limita a que un consumidor pueda recibir un producto diferente al que creyó comprar. La falta de trazabilidad también dificulta conocer cuál fue realmente el origen del alimento, cuándo fue producido y bajo qué condiciones llegó al establecimiento.
¿Cómo saber si un huevo San Juan podría ser “pirata”?
Una de las primeras cosas que puede revisar el consumidor es el sello que aparece directamente sobre el cascarón. Huevo San Juan utiliza un código de trazabilidad que permite consultar información relacionada con cada pieza. De acuerdo con la propia empresa, el sistema proporciona datos como la fecha de postura, la granja de origen y la clave de la parvada.
Por ello, una impresión que se vea diferente a la habitual puede ser motivo para revisar el producto con mayor atención. Entre las características que pueden generar sospechas están los caracteres demasiado gruesos, letras o números poco definidos, impresiones irregulares o una calidad de tinta distinta a la habitual.
Sin embargo, una impresión extraña por sí sola no confirma que sea falso. La comprobación debe realizarse mediante los mecanismos oficiales de trazabilidad antes de concluir que se trata de un producto apócrifo.
El código del cascarón puede revelar de dónde viene
El sello de Huevo San Juan no es únicamente una marca impresa. Se trata de un código de trazabilidad que permite identificar información sobre el origen del huevo. La empresa explica que sus productos cuentan con un código impreso con tinta de grado alimenticio. El sistema permite consultar la fecha de postura, la granja y la parvada de procedencia.
Los primeros tres caracteres del código corresponden al día del año en que fue puesto el huevo. Por ejemplo, el 001 representa el 1 de enero, mientras que el 365 corresponde al 31 de diciembre. Esta información permite al consumidor tener una referencia adicional sobre el producto que está a punto de consumir.
¿Cómo revisar un huevo con el Frescómetro?
Huevo San Juan cuenta con una herramienta llamada Frescómetro, disponible en su sitio oficial, que permite introducir el código impreso sobre el cascarón para consultar información del producto.
El procedimiento consiste en localizar el código, introducirlo en el sistema y revisar la información que devuelve la herramienta. Si los datos corresponden con el producto y el sistema reconoce el código, el consumidor obtiene información sobre su procedencia y frescura.
Si el código no es reconocido o aparecen datos que no corresponden con lo esperado, es recomendable no asumir que el producto es auténtico y conservar el empaque y el huevo para realizar una aclaración o reporte.
¿Qué hacer si compraste un huevo que parece falso?
Si después de revisar el cascarón existen inconsistencias, lo más recomendable es no consumir inmediatamente el producto y conservar tanto los huevos como el empaque. También conviene guardar el comprobante de compra, tomar fotografías del código impreso y de la presentación en la que fueron adquiridos. Estos elementos pueden servir para identificar el establecimiento y facilitar una denuncia o aclaración.
La recomendación también aplica para los comercios: si detectan productos cuya procedencia o identificación no pueda comprobarse, deben evitar su comercialización y solicitar la intervención de las autoridades sanitarias correspondientes.
Es importante recordar que un código irregular no significa automáticamente que el alimento esté contaminado. El problema principal es que la autenticidad y procedencia del producto no pueden darse por confirmadas.
¿Qué riesgos existen al consumir un huevo de procedencia desconocida?
El principal problema de comprar un huevo cuya procedencia no puede comprobarse es precisamente la falta de información sobre su origen, manejo, almacenamiento y frescura.
Un producto de origen desconocido puede haber estado expuesto a condiciones diferentes de las establecidas para su comercialización. Además, si el alimento no cuenta con una trazabilidad confiable, resulta más difícil determinar de dónde salió y cómo fue manejado antes de llegar al consumidor.
Por ello, el riesgo no debe entenderse únicamente como que “el huevo falso” sea peligroso por el hecho de no ser de una determinada marca. La preocupación está en no poder comprobar las condiciones sanitarias y la procedencia del alimento.
Ante cualquier duda, lo prudente es no consumir el producto hasta confirmar su origen.
¿Qué revisar antes de comprar huevo?
Además de comprobar que el empaque esté en buenas condiciones y que los cascarones no tengan grietas o suciedad excesiva, en el caso de Huevo San Juan es posible revisar el código de trazabilidad antes de consumir el producto. Si la impresión presenta diferencias evidentes, el código no puede verificarse o la información obtenida no coincide, lo mejor es conservar el producto y solicitar una aclaración.
La detección de presuntos huevos “pirata” en la Región Laguna de Durango muestra que la marca y el empaque no son los únicos elementos que pueden ayudar a identificar un alimento.
El código de trazabilidad es una herramienta adicional para conocer de dónde proviene el huevo y comprobar su información antes de ponerlo en el sartén.
