La clase social es un tema que en México genera debate constante, pues no solo define el estatus, sino el acceso real a servicios y calidad de vida. Para este año 2026, las métricas económicas han ajustado los parámetros que separan a un estrato de otro, basándose principalmente en el flujo de efectivo mensual de los hogares.
De acuerdo con la información procesada tras la última Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), la distribución de la riqueza en el país muestra brechas significativas que se han acentuado con el costo de vida actual.
Determinar la clase social a la que se pertenece requiere analizar el ingreso corriente total del hogar. Aunque popularmente se usan etiquetas simples, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía utiliza deciles para segmentar a la población con precisión técnica.
En este contexto, el salario que una persona percibe mes con mes sigue siendo el indicador más directo para entender su posición en la estructura económica nacional, aunque el entorno geográfico y el número de dependientes económicos juegan un papel crucial en la percepción real de bienestar.
Parámetros de ingreso para la clase social media
Lograr el estatus de la clase social media en 2026 implica superar barreras económicas que hace una década parecían más accesibles. Según las estimaciones actuales, un hogar promedio en México requiere percibir entre 22 mil y 40 mil pesos mensuales para ser considerado dentro de este estrato.
Este rango permite cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda y salud, dejando un margen para el ahorro o el esparcimiento, aunque este último se ha visto reducido por la inflación acumulada en los últimos periodos.
La clase social media alta, por su parte, se sitúa en un peldaño superior, con ingresos que oscilan entre los 45 mil y 50 mil pesos mensuales. Es importante destacar que estas cifras son el resultado de la suma de todos los ingresos de quienes aportan al hogar.
Para muchas familias mexicanas, alcanzar este nivel requiere de al menos dos salarios estables que superen el promedio nacional, lo que evidencia la complejidad de escalar en la pirámide socioeconómica del país bajo las condiciones laborales actuales.
Existen también subdivisiones como la clase media baja, donde los ingresos se ubican entre los 9 mil y los 18 mil pesos mensuales. En este segmento, las familias suelen vivir al día, con poca capacidad de maniobra ante emergencias médicas o reparaciones imprevistas en el hogar.
La estabilidad en esta clase social es frágil, ya que cualquier variación negativa en los ingresos puede desplazar al grupo familiar hacia los niveles de pobreza o clase baja, donde el ingreso es menor a los 9 mil pesos.

Factores adicionales que definen el nivel socioeconómico
El ingreso no es el único factor que determina la clase social de un individuo en el México de 2026. El organismo rector de las estadísticas, el INEGI, enfatiza que las condiciones de infraestructura y el capital humano son determinantes.
Poseer un título universitario, tener acceso a servicios de salud privados y contar con bienes duraderos como un automóvil de modelo reciente o electrodomésticos de alta eficiencia son variables que se ponderan para clasificar a los hogares de manera integral.
La clase social alta es la más restringida en el país, requiriendo ingresos superiores a los 100 mil pesos mensuales. Este grupo no solo destaca por su capacidad de consumo, sino por su capacidad de inversión y acumulación de capital.
En contraste, el salario mínimo en México ha tenido incrementos importantes, situándose cerca de los 315 pesos diarios en la mayoría de los estados y 440 pesos en la Zona Libre de la Frontera Norte, pero sigue siendo un reto para quienes perciben este sueldo escalar en la estructura social.
La ubicación geográfica también altera la percepción de la clase social. Mientras que en la Ciudad de México o Monterrey un ingreso de 25 mil pesos puede ser apenas suficiente para la clase media debido a las altas rentas, en estados con menor costo de vida esa misma cantidad otorga un poder adquisitivo superior.
Por ello, la medición debe interpretarse siempre bajo el lente del contexto regional y las necesidades específicas de cada núcleo familiar para ser precisa.
Desafíos para mantener el estatus económico
Mantenerse en una clase social específica se ha vuelto una tarea de gestión financiera rigurosa. La inflación persistente ha erosionado el poder de compra, haciendo que lo que antes se consideraba un salario alto, hoy sea apenas el mínimo para pertenecer a la clase media.
Los deciles de ingresos muestran que una gran parte de la población se concentra en los niveles medios y bajos, donde el crecimiento económico es más lento y las oportunidades de ascenso social están ligadas estrechamente a la educación especializada.
La clase social baja enfrenta los retos más duros, con ingresos que a menudo no alcanzan para cubrir la canasta básica completa.
Finalmente, la clase social en México seguirá siendo un concepto dinámico. En 2026, la clave para el ascenso socioeconómico parece residir en la diversificación de ingresos y la educación continua.
Entender en qué punto de la escala nos encontramos no es solo un ejercicio de curiosidad, sino una herramienta necesaria para la planificación financiera personal y familiar en un entorno económico globalizado y altamente competitivo que no perdona la falta de previsión.