Robbie Williams y su biopic: un viaje emocional de fama y vulnerabilidad

Robbie Williams y su biopic: un viaje emocional de fama y vulnerabilidad

Robbie Williams es un nombre sinónimo de éxito en la música, pero detrás de la fama que lo convirtió en una estrella internacional se esconde una historia profundamente humana. Con su película autobiográfica Better Man, dirigida por Michael Gracey, el cantante británico no solo revela la esencia de su vida, sino también las cicatrices que la fama dejó en su ser. A través de un enfoque único, que incluye la representación de Williams por un mono en la cinta, el artista nos invita a conocer su viaje personal, desde sus inicios con Take That hasta sus batallas internas con la salud mental.

Un biopic diferente: ¿Por qué un mono?

En lugar de seguir la fórmula tradicional de los biopics, que a menudo se convierten en relatos largos y previsibles, Robbie Williams y Michael Gracey decidieron explorar algo más simbólico. “La idea del mono tiene más sentido que mostrarme como un ser humano, ya que la fama te convierte en ‘otro’”, explica Williams. En Better Man, la figura del mono representa la deshumanización que a menudo experimentan las figuras públicas, atrapadas en una especie de zoológico mediático. Es un guiño a la forma en que la industria musical, con su fama y glamour, también puede ser una prisión.

La dualidad de Robbie Williams: ¿quién es realmente?

Desde su adolescencia en Stoke-On-Trent hasta convertirse en una de las figuras más emblemáticas de la música pop con Take That, la historia de Williams ha estado marcada por una lucha constante entre su yo verdadero y la persona que el público espera ver. Better Man presenta a un joven Robert, enfrentando sus inseguridades, y un adulto atrapado por la fama. “Soy los dos”, reflexiona el cantante. “Es divertido ser una estrella, pero también he tenido momentos de autodestrucción. Ahora, ya no pienso tanto en ello. Simplemente, lo acepto”.

Fama, depresión y salud mental en la industria musical

La fama no siempre viene acompañada de gloria. A menudo, los artistas enfrentan presiones que afectan su bienestar mental. Williams no es la excepción. Cuando alcanzó la fama a los 16 años, su vida dio un giro inesperado. El éxito con Take That trajo consigo no solo reconocimiento, sino también adicciones y problemas emocionales. En sus palabras: “La fama es como una lavadora, nadie ha salido de ahí sin mojarse”. Sin embargo, a pesar de los desafíos, Williams cree que la industria ha avanzado en términos de reconocer la importancia de la salud mental. Hoy en día, más artistas pueden hablar abiertamente sobre sus luchas internas, algo que, según él, era impensable hace años.

La máscara de la fama: la cara que muestra el artista

Una de las reflexiones más poderosas de Williams se refiere a la habilidad de “ponerse una máscara”. En sus momentos de mayor éxito, como en su legendaria actuación en el Royal Albert Hall de Londres en 2001, el cantante se encontraba en medio de una depresión profunda. “Era muy bueno ocultando lo que realmente estaba pasando”, recuerda. A pesar de estar en la cúspide de su carrera, Williams se sentía solo y vulnerable, atrapado en la presión de mantener una imagen de éxito ante su público. Hoy, reflexiona con mayor tranquilidad sobre esa etapa, reconociendo que ya no siente la necesidad de ocultar sus emociones cuando sube al escenario.

Robbie Williams hoy: Aceptando su éxito y su vulnerabilidad

El Robbie Williams de hoy es un hombre diferente, más consciente de sí mismo y de sus emociones. El cantante, que ha formado una familia con Ayda Field y tiene cuatro hijos, se muestra agradecido por la vida que lleva. “Me siento muy afortunado de poder seguir haciendo lo que amo: ser creativo, ser absurdo, ser serio, y que eso entretenga a la gente”, comenta Williams. Para él, cada día es un regalo, y aunque las sombras de su pasado siguen presentes, hoy disfruta plenamente de su vida profesional y personal.

El proceso detrás de Better Man y la relación con Michael Gracey

Better Man no solo es un reflejo de la vida de Williams, sino también un testimonio de la colaboración entre el cantante y el director Michael Gracey. La conexión entre ambos comenzó durante la grabación de El gran showman (2017), donde Williams ayudó a convencer a Hugh Jackman sobre los números musicales. A lo largo de los años, Williams y Gracey han compartido momentos y anécdotas, y el director describe al cantante como alguien dispuesto a mostrar sus momentos más oscuros y vulnerables en la película. “Mostrar esos momentos hace que la película tenga mucho más impacto”, asegura Gracey.

Reflexión final: Better Man, un tributo a su padre

El final de Better Man se cierra con una escena emotiva en el Royal Albert Hall, donde Williams canta “My Way” en un homenaje a su padre. Para él, esta canción simboliza su lucha interna y su deseo de ser reconocido, no solo como un artista, sino también como un hombre que ha tenido que reconciliarse con su propio pasado. “Es mi carta de amor a mi padre”, comenta el director Michael Gracey, subrayando que la película no solo es un homenaje a la fama, sino también una exploración de la relación de Williams con su familia, especialmente con su padre.

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