Los narcocorridos han ganado un espacio importante en la música mexicana, reflejado en millones de reproducciones en plataformas digitales. Sin embargo, detrás de sus letras hay un mundo de reglas no escritas y riesgos que van más allá de la industria musical.
Javier Molina, productor musical con tres décadas de experiencia, ha trabajado con algunos de los nombres más grandes del género, como Peso Pluma y Fuerza Regida. En un reportaje para Arte.tv Documentales, Molina reveló cómo los narcocorridos requieren la aprobación de los personajes mencionados en sus letras para evitar represalias.
El proceso de autorización: reglas no negociables
Según Molina, ningún artista puede lanzar un narcocorrido sin la aprobación del narcotraficante al que hace referencia. Si se ignora esta norma, los involucrados podrían enfrentar consecuencias graves, incluso la muerte.
“Nadie aquí puede sacar un corrido sin autorización. Nadie. Hay consecuencias muy graves, hasta la muerte”, advirtió el productor.
Los pasos para lanzar un narcocorrido incluyen:
- Solicitar autorización: El cártel o el personaje en cuestión debe aprobar la canción antes de grabarla.
- Composición y grabación inicial: Se graba una versión preliminar y se envía para revisión.
- Correcciones: El personaje puede pedir cambios en la letra antes de la grabación final.
- Aprobación final: Solo cuando el narcotraficante da luz verde, la canción puede lanzarse públicamente.
El peligro de tocar en eventos privados
Además de la aprobación de las canciones, los intérpretes de narcocorridos enfrentan riesgos al presentarse en eventos privados organizados por miembros del crimen organizado.
Una palabra equivocada o una referencia mal hecha puede generar situaciones de peligro extremo.
“Si en medio de una canción dices alguna palabra clave que no debes decir, eso puede ser una excusa para que te golpeen o te maten”, explicó Molina.
¿Por qué los narcotraficantes pagan por corridos?
Según un presunto miembro del Cártel de Sinaloa entrevistado en el documental, los narcocorridos funcionan como una herramienta para demostrar poder y enviar mensajes a grupos rivales.
“Los corridos se hacen para dejarles saber a otros cárteles la fortaleza o el poder que tiene el rival”, afirmó el entrevistado.
Por esta razón, los narcotraficantes pueden pagar entre 10 mil y 100 mil dólares por un corrido que hable de ellos.
Las prohibiciones y amenazas en contra del género
El auge de los narcocorridos ha generado restricciones en diversas ciudades. En Tijuana, por ejemplo, está prohibida su interpretación en eventos públicos debido a que se considera que promueven la violencia.
Además, algunos artistas han sido amenazados de muerte por cantar sobre ciertos grupos criminales. En septiembre de 2023, Peso Pluma canceló una presentación en Tijuana tras recibir advertencias de un cártel rival.
“Es peligroso que estés con una bandera y cantes en un lugar donde tienen otra. Es una falta de respeto”, explicó Molina.
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