La película “Emilia Pérez” y el colapso del wokismo en Hollywood

La película “Emilia Pérez” y el colapso del wokismo en Hollywood

Los premios Óscar han dejado de ser solo una celebración del cine para convertirse en un campo de batalla ideológico. Cada año, los votantes de la Academia intentan equilibrar calidad cinematográfica con representación, inclusión y corrección política, pero pocas veces una película ha generado un corto circuito tan grande en el wokismo como Emilia Pérez, la nueva cinta del director francés Jacques Audiard.

Lo que parecía ser una historia ideal para conquistar la narrativa de diversidad y justicia social ha terminado por enfrentar a sus propios defensores, gracias a una combinación de errores de representación, apropiación cultural y declaraciones incendiarias.

El guion perfecto para el Óscar (hasta que todo salió mal)

La historia de Emilia Pérez parecía diseñada para conquistar los premios de la Academia. En ella, un criminal mexicano decide someterse a una cirugía de cambio de sexo y, tras su transformación en mujer, deja atrás su vida violenta para convertirse en un ejemplo de redención.

A nivel de narrativa progresista, la película parecía tenerlo todo:

  • Personaje transgénero como protagonista, interpretado por una actriz trans, Karla Sofía Gascón.
  • Temas de transformación y justicia social, que Hollywood ama premiar.
  • Elenco con actrices «latinas», aunque ahí comenzaron los problemas.

La representación que terminó en apropiación cultural

El wokismo exige diversidad, pero con reglas estrictas. Y en Emilia Pérez, esas reglas se rompieron:

  1. La película está ambientada en México, pero dirigida por un francés
    Jacques Audiard, un director francés con nulo conocimiento sobre el país, decidió filmar una historia sobre narcotráfico y redención en México, pero sin involucrar realmente a cineastas mexicanos.
  2. Protagonistas «latinas»… pero no mexicanas
    Zoe Saldaña y Selena Gómez, ambas estadounidenses con ascendencia dominicana y mexicana respectivamente, fueron elegidas para interpretar personajes «hispanos». Pero para muchos críticos, la elección parece un caso de «apropiación cultural»: si la historia es mexicana, ¿por qué no usar actrices mexicanas?
  3. Un director que ofendió a su propia audiencia
    Audiard no ayudó a su causa cuando declaró que el español es una «lengua de migrantes y muertos de hambre», lo que generó indignación en México y en la comunidad hispana.
  4. Karla Sofía Gascón y sus comentarios transfóbicos y racistas
    Justo cuando la película necesitaba limpiar su imagen, salieron a la luz viejas publicaciones en redes sociales de Karla Sofía Gascón, donde lanzaba comentarios ofensivos contra musulmanes, feministas, e incluso contra Selena Gómez, su compañera de reparto.

¿Se desmorona la carrera al Óscar?

Antes de estos escándalos, Emilia Pérez sonaba como una fuerte contendiente en la temporada de premios. Sin embargo, ahora la Academia enfrenta un dilema:

  • Si la premian, parecerá que ignoran las críticas sobre apropiación cultural y los comentarios polémicos del equipo.
  • Si la ignoran, se perderá una oportunidad de visibilizar la comunidad trans en el cine.

A lo largo de los años, los premios Óscar han demostrado que sus decisiones no siempre responden a la calidad cinematográfica, sino a la presión mediática y social del momento. Y en este caso, el wokismo se ha convertido en un arma de doble filo para Emilia Pérez.

Lo que parecía un triunfo asegurado ahora es una película atrapada en la implosión del progresismo hollywoodense.

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