El Día Mundial contra la Esclavitud es una fecha significativa para recordar los casos de abuso y explotación que han marcado la vida de muchas personas a lo largo de la historia. Uno de esos casos fue el de Karla de la Cuesta, quien, en una emotiva entrevista con Marco Antonio Regil, compartió su desgarrador testimonio sobre los años de sufrimiento y control que vivió dentro del grupo liderado por el productor musical Sergio Andrade. La activista y abogada reveló los abusos físicos y psicológicos a los que fue sometida y cómo su experiencia fue un ejemplo de lo que ella describe como esclavitud moderna.
El inicio de una pesadilla: la llegada al Clan de Sergio Andrade
La historia de Karla comenzó cuando, siendo una joven en busca de una oportunidad profesional, se vio atraída por una oferta que parecía ser el trampolín para una carrera exitosa. La oportunidad llegó a través de una revista que pedía fotos de chicas para películas de Gloria Trevi, lo que inicialmente parecía una propuesta legítima en el mundo del entretenimiento. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que lo que parecía un sueño, era en realidad una pesadilla.
El Clan de Sergio Andrade no era lo que aparentaba. Karla, como muchas otras jóvenes, fue atraída bajo promesas falsas de éxito y prosperidad, pero al entrar en el grupo, pronto fue testigo de las condiciones extremas a las que ellas y otras mujeres eran sometidas. La manipulación, el abuso y el control absoluto sobre sus vidas se convirtieron en su realidad diaria.
Condiciones de vida inhumanas: abuso físico y psicológico
Karla de la Cuesta relató las atroces condiciones a las que fue sometida dentro del Clan. Las jóvenes del grupo no solo tenían que lidiar con el abuso psicológico, sino también con el abuso físico. Las chicas eran tratadas como objetos, sin ningún derecho sobre su propia vida. «Nos utilizaban para todo, desde el grupo musical hasta tareas como jardinería y contaduría. No podíamos hacer nada sin autorización», comentó Karla, mostrando lo extremo de las restricciones que sufrían en su día a día.
El control era absoluto, y las jóvenes vivían constantemente bajo la amenaza de castigos severos. Karla recordó cómo se les obligaba a firmar documentos legales sin saber realmente lo que estaban firmando, cediendo sus propiedades y derechos a Sergio Andrade. La situación empeoraba aún más por la falta de libertad básica: «No podíamos ir al baño sin permiso, ni siquiera tomar agua sin ser autorizadas», relató Karla con gran pesar.
El abuso físico: una estrategia de control
El relato de Karla de la Cuesta también incluyó el abuso físico constante, una forma de control y sometimiento por parte de Sergio Andrade. Las mujeres no solo eran maltratadas psicológicamente, sino que también eran objeto de agresiones físicas. Estos abusos formaban parte de una estrategia para retenerlas y quebrar su voluntad, dejándolas sin opción de escape.
Lo más alarmante de su historia es que el abuso no solo se limitaba a la vida cotidiana, sino que también se extendía al ámbito sexual. Karla recordó cómo algunas mujeres eran forzadas a embarazarse como una forma de garantizar su permanencia en el grupo. El control sobre su vida era tal que las decisiones sobre sus cuerpos y su futuro eran tomadas sin su consentimiento.
Las condiciones extremas en Brasil: una situación cada vez peor
Cuando Sergio Andrade se exilió en Brasil, las condiciones para las mujeres bajo su control se hicieron aún más extremas. En lugar de mejorar, las jóvenes enfrentaron una situación aún más desesperante. Karla compartió cómo las mujeres fueron sometidas a vivir en condiciones inhumanas, sin acceso a recursos básicos y con una alimentación precaria. «Nos daban desperdicios, no eran sobras, sino las cáscaras de lo que ellos comían», relató Karla, mostrando la cruel indiferencia con la que eran tratadas.
El abuso psicológico y físico alcanzó su punto máximo en Brasil, donde las mujeres ya no solo vivían bajo constante amenaza, sino que también eran objeto de una completa deshumanización. Las condiciones de vida empeoraron, y el control de Sergio Andrade sobre ellas nunca dejó de ser total.
El impacto en la vida de Karla de la Cuesta: del abuso a la lucha por la justicia
Hoy en día, Karla de la Cuesta es abogada y activista, y ha dedicado su vida a luchar contra la explotación y los abusos que ella misma vivió en su juventud. En su testimonio, Karla no solo denuncia los abusos que sufrió, sino que también está comprometida con la búsqueda de justicia para todas las mujeres que fueron víctimas de Sergio Andrade y su Clan.
La lucha de Karla ha llevado su caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, donde se sigue buscando justicia por las atrocidades cometidas contra ella y otras mujeres que, como ella, fueron tratadas como esclavas. «Lo que vivimos fue esclavitud», enfatizó Karla, subrayando la gravedad del abuso sufrido por ella y muchas otras mujeres que formaron parte del Clan.
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