Un Día sin Nosotras se ha convertido en uno de los movimientos sociales más significativos vinculados al 8 de marzo en México. Cada año, después de las marchas del Día Internacional de las Mujeres, miles de mujeres deciden ausentarse de sus trabajos, escuelas y actividades cotidianas durante 24 horas.
No se trata de una simple falta colectiva: es una protesta simbólica que busca mostrar qué pasaría si, por un día, las mujeres desaparecieran de la vida pública.
El mes de marzo se ha transformado en un momento clave para reflexionar sobre el papel de las mujeres en la sociedad. En el marco del Día Internacional de las Mujeres, conocido como 8M, millones de mujeres alrededor del mundo toman las calles para exigir igualdad, seguridad y justicia frente a la violencia de género.
En México, además de las marchas, existe otra forma de manifestación que ha cobrado gran relevancia: el paro nacional femenino.
Esta acción busca visibilizar algo que muchas veces pasa desapercibido: el peso que tienen las mujeres en la economía, en la vida social y en el funcionamiento cotidiano del país. Al no asistir a trabajar, estudiar o consumir servicios, el mensaje se vuelve evidente: la sociedad no funciona igual sin las mujeres.
Video relacionado
El reproductor externo se carga sólo al activarlo.
Ver en la fuente original (abre otra pestaña)Qué es Un Día sin Nosotras
El movimiento Un Día sin Nosotras es una protesta social que invita a las mujeres a detener sus actividades durante un día completo. La idea es sencilla, pero poderosa: demostrar con hechos el impacto que tendría su ausencia en distintos ámbitos de la vida pública.
La convocatoria ganó una enorme relevancia en México el 9 de marzo de 2020. En aquel momento, la colectiva feminista veracruzana Las Brujas del Mar lanzó un llamado nacional a través de redes sociales para que, después de las marchas del 8M, las mujeres se quedaran en casa al día siguiente.
El mensaje se difundió rápidamente y se convirtió en una consigna que recorrió el país: “¡El nueve no se mueve! #UnDíaSinNosotras”. La propuesta pedía algo claro: que no hubiera mujeres en las calles, en oficinas, en universidades, en comercios ni en espacios públicos.
El impacto fue inmediato. Muchas empresas, universidades y dependencias gubernamentales permitieron que trabajadoras y estudiantes participaran en el paro sin sanciones ni descuentos salariales. La respuesta social fue tan amplia que el movimiento se convirtió en uno de los ejercicios de protesta más visibles en la historia reciente del país.
Organismos como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) también manifestaron su respaldo al paro. La institución explicó que la iniciativa buscaba visibilizar las contribuciones de las mujeres en la vida social, económica y política, además de llamar la atención sobre problemáticas urgentes como el acoso, la violencia de género y los feminicidios.
Desde entonces, el paro del 9 de marzo se ha repetido año tras año. Aunque no todas las mujeres pueden sumarse debido a sus condiciones laborales o personales, la iniciativa continúa generando conversación y conciencia en todo el país.
Un Día sin Nosotras y el impacto del 9 de marzo
Con el paso del tiempo, Un Día sin Nosotras se ha consolidado como una de las acciones simbólicas más representativas del movimiento feminista en México. Su fuerza radica en lo que muestra: el vacío que queda cuando millones de mujeres dejan de participar en la vida cotidiana.
Las imágenes de oficinas semi vacías, escuelas con menos estudiantes y espacios públicos con menor presencia femenina se convirtieron en una poderosa forma de reflexión colectiva. Más que un simple paro, el movimiento funciona como una forma de cuestionar cómo sería la sociedad si las mujeres realmente desaparecieran.
A pesar de su relevancia social, el 9 de marzo no es un día feriado oficial en México. En febrero de 2024, legisladores de la Cámara de Diputados aprobaron con 370 votos a favor declarar la fecha como “Día Nacional Sin Nosotras”. Sin embargo, hasta ahora esta conmemoración no forma parte de los días de descanso obligatorios establecidos en la Ley Federal del Trabajo.
Por esa razón, el paro continúa siendo una acción voluntaria y simbólica. Su impacto depende de la decisión individual de cada mujer y de la apertura de instituciones o empresas para permitir la participación.
Más allá de su carácter no obligatorio, Un Día sin Nosotras sigue funcionando como un recordatorio poderoso: el país no sería el mismo sin el trabajo, la presencia y la voz de millones de mujeres que forman parte de la vida social todos los días.

