El monte Everest convirtió una expedición turística en una lucha desesperada por sobrevivir. Lo que comenzó como una caminata para admirar el Himalaya terminó entre hipotermia, nieve hasta las rodillas y noches enteras sin dormir para cientos de senderistas atrapados en las laderas tibetanas del monte Everest.
La feroz nevada sorprendió a excursionistas y fotógrafos durante las vacaciones de la Semana Dorada en China, una de las temporadas con mayor flujo turístico en la región. Al menos una persona murió y más de 200 seguían atrapadas mientras brigadas de rescate intentaban abrir caminos cubiertos por hielo y nieve.
Entre quienes lograron escapar del monte Everest estaba Dong Shuchang, un fotógrafo de naturaleza que había viajado al Tíbet buscando capturar imágenes del Himalaya. Horas después de iniciar la ruta, la montaña cambió por completo.
“Los relámpagos y las tormentas eléctricas no paraban”, recordó Dong. La nieve cayó con tanta intensidad que dormir resultó imposible. Cada minuto parecía empeorar la situación y el descenso se convirtió en una carrera contra el frío extremo.
El grupo alcanzó una altitud de 4 mil 600 metros antes de decidir regresar. Pero el camino de vuelta ya estaba cubierto por hielo húmedo y granizo. “Me caía constantemente”, contó el senderista de 27 años, quien aseguró que jamás había vivido condiciones similares, pese a haber visitado la zona más de diez veces.
La tormenta en el monte Everest desató miedo y agotamiento
Mientras avanzaban lentamente montaña abajo, varios integrantes comenzaron a presentar síntomas de hipotermia. Las chamarras impermeables dejaron de funcionar bajo la nieve constante y muchos terminaron completamente empapados.
Dong recordó que lo más difícil fue la sensación de incertidumbre. Nadie sabía cuánto tiempo permanecerían atrapados ni si el clima permitiría la llegada de ayuda. La noche en Qudang, el pequeño municipio donde finalmente encontraron refugio, transcurrió con electricidad limitada y temperaturas congelantes.
Chen Geshuang, otra integrante del grupo, describió la tormenta como una experiencia límite incluso para senderistas experimentados. La nieve acumulada alcanzaba aproximadamente un metro de profundidad cuando comenzaron la retirada.
“Tuve suerte de haber salido”, confesó Chen tras llegar a una zona segura. La joven de 29 años explicó que jamás había visto una tormenta tan agresiva en esa región del Himalaya.
El miedo también alcanzó a quienes esperaban noticias desde abajo. Una mujer contó que su esposo seguía descendiendo lentamente mientras los equipos de rescate luchaban por abrir paso entre la nieve acumulada.
No podían dormir por miedo a quedar sepultados
Otro excursionista, Eric Wen, relató a Reuters que las condiciones eran tan extremas que su grupo apenas podía descansar. La nieve del monte Everest caía con tanta fuerza que tenían que salir continuamente para despejar las carpas y evitar que colapsaran.
“Cada diez minutos quitábamos nieve”, explicó Wen. Tres personas de su grupo sufrieron hipotermia pese a utilizar ropa especializada para temperaturas extremas.
Las autoridades chinas informaron que alrededor de 350 personas ya fueron evacuadas hacia zonas seguras, aunque las operaciones continúan debido a que varios senderistas permanecen aislados en rutas cercanas al Everest.
La emergencia ocurre en medio de fenómenos meteorológicos extremos que afectan a distintas regiones asiáticas. Nepal enfrenta inundaciones mortales por lluvias torrenciales, mientras el tifón Matmo obligó a evacuar a miles de personas en China.
Para muchos sobrevivientes, la tormenta en el monte Everest dejó una lección imposible de olvidar. El Everest, considerado uno de los lugares más impresionantes del planeta, volvió a demostrar que también puede convertirse en un escenario brutal donde sobrevivir depende de cada decisión tomada bajo la nieve y el frío extremo.
Las autoridades mantienen operativos de rescate permanentes mientras monitorean nuevas tormentas en la región del monte Everest. Expertos advierten que los cambios climáticos extremos incrementan el riesgo para excursionistas, incluso durante temporadas consideradas seguras para practicar senderismo en el Himalaya.
