Imaginar que una conversación entre un profesor universitario y dos estudiantes pudiera terminar relacionada con una de las compañías tecnológicas más importantes del mundo parece una historia de película. Sin embargo, ese episodio ocurrió en Silicon Valley y tuvo como protagonista a David Cheriton, profesor de Ciencias de la Computación de Stanford y uno de los primeros inversionistas de Google.
Cheriton construyó su trayectoria combinando investigación, enseñanza, emprendimiento e inversión. Stanford lo identifica como profesor emérito y especialista en sistemas distribuidos y comunicación informática de alta velocidad. Su carrera empresarial también incluye compañías como Granite Systems, Kealia y Arista Networks.
Pero la historia que más llama la atención ocurrió en 1998, cuando Larry Page y Sergey Brin todavía eran estudiantes de Stanford y trabajaban en el proyecto que terminaría convirtiéndose en Google.
¿Cómo comenzó la fortuna de David Cheriton?
Antes de convertirse en inversionista tecnológico, Cheriton siguió un camino académico. Estudió matemáticas en la Universidad de British Columbia y posteriormente obtuvo un doctorado en Ciencias de la Computación en la Universidad de Waterloo. Más tarde llegó a Stanford, institución con la que desarrollaría una relación profesional que continúa hasta nuestros días.
Su conocimiento técnico también se trasladó al mundo empresarial. En 1995 cofundó Granite Systems junto con Andy Bechtolsheim, compañía dedicada a tecnología de redes. Cisco adquirió la empresa en 1996 por 220 millones de dólares, una operación que le permitió a Cheriton obtener capital y experiencia para futuras inversiones.
Después llegaría Kealia, otra compañía creada junto con Bechtolsheim que fue adquirida por Sun Microsystems en 2004. Más adelante, ambos participaron en Arista Networks, dedicada a soluciones de redes para centros de datos y servicios en la nube.
¿Qué relación tuvo David Cheriton con Google?
Aquí aparece el momento que cambió definitivamente su historia financiera. Larry Page y Sergey Brin buscaron el consejo de Cheriton cuando desarrollaban su buscador en Stanford. El profesor conocía el potencial de los proyectos tecnológicos y también tenía experiencia construyendo empresas. Según Stanford, Cheriton y Bechtolsheim aportaron orientación empresarial e inversión durante los primeros pasos de Google.
En agosto de 1998, Page y Brin presentaron su proyecto a Bechtolsheim en el domicilio de Cheriton en Palo Alto. Bechtolsheim quedó convencido rápidamente y extendió un cheque por 100,000 dólares a nombre de Google Inc., aunque la compañía todavía no estaba formalmente constituida. Google fue incorporada el 7 de septiembre de 1998.
Cheriton también participó como inversionista temprano. Las fuentes difieren sobre el monto exacto atribuido a su primera inversión, pero Stanford y Forbes coinciden en su papel como uno de los primeros respaldos financieros de Google.
La apuesta resulta especialmente llamativa porque ocurrió cuando Google todavía era un proyecto pequeño desarrollado alrededor del entorno universitario. Con el crecimiento posterior de la compañía, aquella decisión se convirtió en uno de los episodios fundamentales de la fortuna de David Cheriton.
¿Cuánto dinero tiene David Cheriton?
Forbes calculó en 2024 un patrimonio de aproximadamente 12.6 mil millones de dólares para Cheriton y lo colocó en el puesto 156 de su lista mundial de multimillonarios de ese año. La propia publicación atribuyó su fortuna principalmente a su inversión temprana en Google y a su participación en otras empresas tecnológicas.
Sin embargo, esa cifra no debe interpretarse como un patrimonio actual en 2026: las fortunas de los multimillonarios cambian con el valor de sus participaciones y las cotizaciones bursátiles.
Más allá del dinero, el caso de David Cheriton muestra una combinación poco común: conocimiento académico, experiencia para crear empresas y disposición para invertir cuando una tecnología todavía no había demostrado todo su potencial.
El profesor no abandonó la investigación para dedicarse exclusivamente a los negocios. Stanford también destaca su actividad filantrópica, incluyendo apoyos millonarios destinados a investigación y profesores de Ciencias de la Computación.
Su historia, por eso, no se reduce al cheque que ayudó a impulsar Google. También habla de cómo la experiencia técnica puede convertirse en una herramienta para detectar oportunidades empresariales antes de que sean evidentes para el mercado. Y precisamente esa combinación explica por qué David Cheriton terminó convirtiéndose en uno de los nombres más singulares de Silicon Valley.
