Trump respalda a Sydney Sweeney tras polémica por anuncio acusado de racismo

Trump respalda a Sydney Sweeney tras polémica por anuncio acusado de racismo
El expresidente Trump defiende a Sydney Sweeney y American Eagle tras críticas a su comercial por presunto mensaje supremacista; jeans agotados y guerra cultural activa

Trump respalda a Sydney Sweeney mientras la guerra cultural sacude el marketing estadounidense

Sydney Sweeney jamás imaginó que una campaña publicitaria para American Eagle la colocaría en el centro de la batalla política más feroz de Estados Unidos. Conocida por su papel en Euphoria, la actriz de 26 años protagoniza un anuncio donde se juega con el doble sentido entre jeans (vaqueros) y genes, generando una ola de críticas que la acusan de reproducir ideas relacionadas con la supremacía blanca. La simple frase “Sydney Sweeney tiene buenos jeans…” se interpretó por algunos sectores como una insinuación a sus rasgos caucásicos, rubios y de ojos claros como símbolo de superioridad genética.

Lo que inició como un comercial juvenil se convirtió, rápidamente, en un campo de batalla entre conservadores y progresistas. A esto se sumó una inesperada voz de apoyo: la del expresidente Donald Trump.

Trump convierte la controversia en bandera política

Con su estilo característico, Trump publicó en Truth Social:

“Sydney Sweeney, registrada como republicana, tiene el anuncio MÁS POPULAR del momento. Es para American Eagle, y los jeans vuelan de las estanterías. ¡A por ellos, Sydney!”

La frase no sólo confirmó que ve a la actriz como una figura afín al Partido Republicano, sino que también utilizó la ocasión para enviar un mensaje a sus seguidores: la batalla cultural contra lo “woke” continúa y figuras como Sweeney representan —a su juicio— el tipo de celebridades que “Estados Unidos necesita”.

Un comercial viral: ¿racismo subliminal o polémica exagerada?

El anuncio de American Eagle fue titulado “Sydney Sweeney tiene buenos jeans… y los obtuvo de AE”, una línea aparentemente inocente. No obstante, críticos en redes sociales acusaron el juego de palabras de reforzar la idea de que ciertos genes —asociados a la raza blanca— son deseables o superiores. En respuesta, American Eagle se deslindó del debate e intentó calmar los ánimos:

“Siempre se trató de jeans. Sus jeans. Su historia. Seguiremos celebrando cómo cada uno usa sus jeans AE con confianza, a su manera”.

A pesar de la aclaración, la controversia no hizo más que impulsar las ventas: distintas sucursales reportaron que los modelos usados por Sydney Sweeney se agotaron en pocos días.

Taylor Swift y Jaguar también reciben dardos de Trump

Nunca desaprovechando la oportunidad de expandir una discusión, Trump no solo apoyó a Sweeney. En el mismo mensaje, arremetió contra un anuncio de Jaguar, calificándolo como “estúpido y muy woke”, y renovó su ataque contra Taylor Swift, afirmando que la “odia” y que desde que ella lo criticó públicamente, “dejó de estar de moda”.

Cabe recordar que la enemistad con Swift inició cuando la cantante respaldó públicamente a Kamala Harris, actual rival demócrata de Trump rumbo a las elecciones de noviembre de 2024. Para el expresidente, los artistas “progresistas” representan una élite desconectada de la población real. Así lo dejó claro:

“La marea ha cambiado radicalmente: ser ‘woke’ es para perdedores. Lo que hay que ser es republicano”.

Marketing, ideología y polarización: cuando una campaña vende más por la polémica

El caso de Sydney Sweeney muestra la creciente intersección entre publicidad, política y guerra cultural. Lo que antes era una estrategia para vender ropa ahora se convierte en un termómetro de polarización social. Artistas, marcas y figuras públicas caminan sobre una delgadísima línea entre el éxito comercial y el linchamiento público.

Mientras tanto, American Eagle ha logrado —sin planearlo— un impacto impecable: ventas récord, presencia mediática global y el apoyo del personaje político más disruptivo de Estados Unidos.

En un mundo donde cada campaña puede convertirse en arma política, Sydney Sweeney —conservadora registrada, jeans ajustados y belleza clásica americana— se ha convertido en símbolo involuntario de una batalla mucho más grande que ella.

Las guerras culturales venden… y mucho

Ya no importa solo el producto, sino qué representa. Sydney Sweeney no sólo vendió jeans, vendió una identidad que Trump ha capitalizado como mensaje electoral. Lo que para unos es racismo encubierto, para otros es orgullo nacional. En ese choque, la polémica se convierte en oro… y los jeans vuelan de las estanterías.

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