En cada entrega de los Premios Óscar, hay decisiones que despiertan debates inmediatos: películas que ganan la estatuilla a Mejor Película mientras críticos y público cuestionan su triunfo. Sin embargo, con el paso de los años, algunas de estas películas polémicas terminan reivindicadas por la historia, consolidándose como obras maestras que envejecieron mejor de lo que muchos anticipaban.
A continuación, repasamos ejemplos de películas que inicialmente enfrentaron dudas o rechazo, pero que hoy son consideradas clásicos o joyas incomprendidas de su tiempo.
Shakespeare enamorado (1998): del escándalo a la reivindicación
En su momento, la victoria de Shakespeare in Love sobre Saving Private Ryan fue vista como un robo monumental. Muchos críticos acusaron a la productora Miramax de realizar una agresiva campaña publicitaria que inclinó la balanza de la Academia, y la película fue descalificada como un romance ligero.
Hoy, con la perspectiva que dan más de dos décadas, la cinta de John Madden se valora como un homenaje creativo al teatro, con un guion inteligente y actuaciones memorables, especialmente de Gwyneth Paltrow y Joseph Fiennes. Aunque el debate persiste, cada vez más cinéfilos reconocen su encanto único.
The Greatest Show on Earth (1952): el espectáculo como arte
Cuando The Greatest Show on Earth ganó el Óscar a Mejor Película, muchos consideraron que la Academia había premiado un entretenimiento superficial. Se la criticó por priorizar el espectáculo circense sobre historias más profundas como High Noon.
Con el tiempo, sin embargo, la película de Cecil B. DeMille se ha revalorizado como un ejemplo temprano del cine épico hollywoodense, destacando su capacidad para capturar la vida detrás de la carpa, sus innovaciones técnicas y su influencia en el cine de aventuras.
Chicago (2002): el regreso de los musicales
La victoria de Chicago fue vista con escepticismo por críticos que consideraban que la película era más un show de Broadway filmado que una obra cinematográfica. Se argumentó que premiarla por encima de propuestas como The Pianist o Gangs of New York era una decisión basada en el gusto por el espectáculo.
Sin embargo, dos décadas después, Chicago se aprecia como el musical que revitalizó el género en el cine, abriendo la puerta a éxitos como Moulin Rouge! y La La Land. Su montaje vibrante y sus interpretaciones, especialmente de Catherine Zeta-Jones, mantienen la película vigente.
Oliver! (1968): un musical infravalorado
En su año, la elección de Oliver! como Mejor Película se vio como una sorpresa frente a rivales como 2001: A Space Odyssey, que ni siquiera fue nominada en la categoría principal. Se consideró que el musical era demasiado liviano para la era convulsa de finales de los 60.
Hoy, se valora la adaptación del clásico de Charles Dickens como un hito del musical cinematográfico, con un diseño de producción extraordinario, coreografías memorables y un tono oscuro que equilibra el entretenimiento con la crítica social.
¿Por qué cambian las percepciones?
Las películas a menudo son juzgadas en el contexto sociopolítico y cultural de su estreno. Una obra puede parecer fuera de tono con la época, demasiado experimental o demasiado convencional, pero el paso del tiempo permite reevaluarlas sin la presión del momento y descubrir cualidades que pasaron desapercibidas.
Además, los cambios en las tendencias estéticas, las nuevas generaciones de críticos y la nostalgia influyen en la manera en que se perciben películas que inicialmente resultaron polémicas.
Cuando el tiempo da la razón
Estas películas demuestran que el Óscar no siempre premia de forma unánime a la favorita del público o la crítica, y que una recepción fría o divisiva no es definitiva. Con el paso de los años, algunas cintas encuentran su lugar y son revalorizadas como exponentes de su género o de la evolución del cine.
En ocasiones, la controversia es parte esencial del legado de una película: mantiene vivo el debate y motiva a nuevas audiencias a revisitarla, encontrando en ella matices y virtudes que la consagran como un clásico inesperado.
