Muerte de Ian Watkins: el ex cantante de Lostprophets fue asesinado en prisión

El ex cantante de Lostprophets, Ian Watkins, murió apuñalado en prisión tras años de controversia y condena por crímenes sexuales atroces.

Muerte de Ian Watkins: el ex cantante de Lostprophets fue asesinado en prisión
Ian Watkins, ex líder de Lostprophets condenado por abuso infantil, fue asesinado en la prisión de Wakefield tras un brutal ataque con arma blanca.

El oscuro final de Ian Watkins en la prisión de Wakefield

El sábado por la mañana, los pasillos de la prisión de máxima seguridad HMP Wakefield, en West Yorkshire, se tiñeron de tensión y silencio. Ian Watkins, ex vocalista de la banda galesa Lostprophets, fue hallado muerto tras un violento ataque con arma blanca. Su nombre, sinónimo de escándalo y repulsión desde hace más de una década, volvió a los titulares, esta vez para cerrar el capítulo más oscuro de su historia.
Según fuentes penitenciarias, el ataque ocurrió alrededor de las 9:30 a.m. cuando un grupo de reclusos emboscó a Watkins en su celda. Los paramédicos llegaron al lugar, pero no pudieron salvarle la vida. Fue declarado muerto en la escena y la prisión fue cerrada de inmediato. La policía de West Yorkshire confirmó la apertura de una investigación por homicidio.

De estrella del rock a prisionero infame

A principios de los años 2000, Ian Watkins era una figura de culto dentro del rock alternativo británico. Con Lostprophets, logró fama internacional con éxitos como “Last Train Home” y “Rooftops”. Sin embargo, detrás de los escenarios, se ocultaba una doble vida que estremecería al mundo entero.
En 2013, Watkins fue condenado a 29 años de prisión por múltiples delitos sexuales contra menores, incluyendo el intento de violación del bebé de una fan. Su arresto, tras una investigación que reveló material indecible en sus dispositivos electrónicos, marcó uno de los casos más perturbadores en la historia reciente del Reino Unido.

Una vida marcada por el escándalo y la violencia

Durante su reclusión en HMP Wakefield —conocida por albergar a algunos de los criminales más peligrosos del país—, Watkins sufrió varios ataques. En 2023, fue tomado como rehén durante seis horas por otros reclusos y resultó herido con un cuchillo. A pesar de sobrevivir entonces, su destino parecía sellado por la hostilidad de quienes compartían encierro con él.
Su comportamiento dentro de la cárcel también generó conflictos. En 2019, fue hallado culpable de poseer un teléfono móvil en su celda, lo que aumentó su tiempo de condena. En aquel juicio, describió a los demás internos como “lo peor de lo peor”, sin imaginar que el peligro vendría de sus propios compañeros.

La prisión de los condenados: el escenario del crimen

HMP Wakefield, conocida como “Monster Mansion”, es una de las prisiones más seguras y temidas del Reino Unido. Alberga a asesinos seriales, violadores y terroristas. En ese ambiente, Watkins se convirtió en uno de los reclusos más odiados. Los informes iniciales señalan que fue atacado con un arma improvisada, posiblemente un cuchillo fabricado dentro del penal.
El Servicio Penitenciario británico ha declarado que no ofrecerá más comentarios mientras la policía continúa con las investigaciones. Los detectives del Equipo de Homicidios e Investigaciones Mayores trabajan en la recolección de pruebas y testimonios de los internos.

Un final predecible para una vida marcada por el horror

La muerte de Ian Watkins ha desatado un debate sobre la seguridad dentro de las cárceles de alta seguridad y el destino de los criminales más repudiados. Para muchos, su asesinato simboliza una justicia que llegó por otras manos; para otros, plantea la pregunta de si el sistema penitenciario británico puede garantizar la vida incluso de quienes cometieron actos imperdonables.
Lo cierto es que Watkins murió tal como vivió sus últimos años: rodeado de oscuridad, violencia y condena social. Su nombre quedará grabado no por su música, sino por los crímenes que destruyeron vidas y truncaron su propia existencia.

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