
Lionel Messi ha dejado claro que su impacto trasciende las canchas. En los últimos años, su estilo personal y sus colaboraciones con marcas de alto perfil lo han acercado al exclusivo universo de la moda de lujo, donde hoy es mucho más que un embajador deportivo.
El Rolex “Barbie”: una joya inaccesible
El más reciente guiño de Messi a este mundo fue lucir en Miami un reloj tan excéntrico como difícil de conseguir: el Rolex Oyster Perpetual Cosmograph Daytona, apodado por coleccionistas como “Barbie”. Se trata de una pieza fabricada en oro amarillo de 18 quilates, con una esfera de ópalo rosa, bisel con 36 zafiros fucsia (5,57 quilates) y correa de piel de aligátor rosa.
Lo más llamativo no es solo su diseño técnico —que incluye el uso de materiales raros como el ópalo rosa, extremadamente complejo de trabajar—, sino su inaccesibilidad: Rolex no lo vende oficialmente. No está listado en tiendas, catálogos ni páginas web. Solo se puede obtener por medio de la llamada “Llamada de la Corona”, un proceso reservado a clientes VIP de la firma suiza.
Se estima que solo existen unas diez unidades en el mundo, lo que posiciona al accesorio como símbolo de estatus, poder y exclusividad. Messi lo lució en el Chase Stadium de Fort Lauderdale durante un partido de la MLS, generando un fuerte revuelo mediático. Aunque vestía un look relajado —camisa blanca y pantalón beige—, el foco fue directo a su muñeca.
El valor estimado de este reloj es de 398 mil dólares, aunque en el mercado secundario podría alcanzar hasta los 900 mil dólares. Su apodo no oficial, “Barbie”, se debe a su color predominante y al aire audaz que transmite. Sitios especializados como Bob’s Watches lo describen como “el modelo más lúdico hasta la fecha: atrevido, maximalista y deliberadamente exclusivo”.
Campañas con Louis Vuitton y otras casas de lujo
El gusto de Messi por la alta gama no es nuevo. Ya en 2023, Louis Vuitton lo eligió para una campaña que unía los valores del viaje, la elegancia y la distinción internacional. En las imágenes, Messi aparece junto a la maleta Horizon, una de las piezas insignia de la marca francesa.
En palabras del propio futbolista: “El Horizon significa mirar al futuro, dejarme llevar por la imaginación y volar”. El mensaje proyecta un estilo de vida aspiracional, en donde el viaje no es solo movimiento, sino una experiencia de lujo y éxito.
Más icónica aún fue la campaña de Louis Vuitton para Qatar 2022, donde Messi y Cristiano Ronaldo coincidieron en una sesión fotográfica histórica, jugando ajedrez sobre un maletín de la maison francesa. La imagen dio la vuelta al mundo y fue considerada como una despedida simbólica a una de las rivalidades más intensas del deporte moderno.
De Dolce & Gabbana a Dior: la elegancia como parte de su marca personal
Messi también ha colaborado con Dolce & Gabbana en eventos formales, como galas y premiaciones, donde ha sido visto usando trajes hechos a medida, a menudo en tonos oscuros con cortes contemporáneos. Esta elección constante refuerza su imagen de sobriedad con estilo, alejándose del estereotipo de futbolista informal.
Asimismo, ha sido parte de campañas de Dior, otra de las firmas más emblemáticas del lujo francés. Aquí, el enfoque ha sido más sobrio, apuntando a resaltar la madurez y sofisticación del argentino en una etapa donde ya no necesita demostrar nada en el terreno deportivo.
Un puente entre deporte, lujo y cultura pop
La imagen de Lionel Messi ha evolucionado hasta convertirse en un puente natural entre el deporte de élite y la cultura del lujo. Hoy no solo es reconocido por sus récords y títulos, sino también por su capacidad de influir en tendencias, como lo demuestran sus elecciones de vestimenta, accesorios y colaboraciones de alto perfil.
Su aparición reciente en la famosa “kiss cam” durante un concierto de Coldplay en Miami reforzó su popularidad más allá del fútbol. Cada movimiento suyo, ya sea dentro o fuera del estadio, se vuelve viral, amplificando su presencia global.
De la cancha a las pasarelas simbólicas de la alta relojería y la moda, Messi ha consolidado su figura como ícono global. Su incursión en el mundo fashionista de lujo no solo habla de un cambio en su estilo personal, sino de cómo las grandes marcas lo consideran un embajador ideal de elegancia, sofisticación y éxito. Ya no se trata solo del mejor jugador del mundo; también es un nombre que vende imagen, influencia y exclusividad.