El panorama cinematográfico de 2025 está definido por una profunda división. Mientras películas como «The Brutalist» y «Sinners» acumulan elogios de la crítica, el público debate su valor real, revelando una creciente polarización en cómo juzgamos el cine hoy en día.
El año 2025 se perfila como un campo de batalla para el séptimo arte, donde la línea entre el aplauso de la crítica y la aceptación del público parece más difusa y contenciosa que nunca. Más allá de los blockbusters de superhéroes y las secuelas esperadas, son un puñado de películas de autor, dramas intensos y thrillers con sabor a clásico las que están generando el debate más encendido. Títulos como The Brutalist, Sinners y A Real Pain no solo están en la conversación para la temporada de premios, sino que exponen una fractura en la forma en que consumimos y valoramos el cine.
The Brutalist: ¿Obra Maestra o Pretenciosa?
Dirigida por Brady Corbet y protagonizada por un «sensacional» Adrien Brody, The Brutalist es quizás el ejemplo más claro de esta polarización. La película, que sigue a un artista superviviente del Holocausto en su búsqueda del sueño americano, ha sido aclamada por la crítica como un «festín para las retinas» y una obra de «grandeza» cinematográfica. Su estética, su potente banda sonora y la interpretación de Brody la han colocado en la cima de muchas listas de «lo mejor del año».
Sin embargo, entre el público y algunos comentaristas, la recepción es más tibia. Comentarios en foros de cine la tachan de «sobrevalorada», con algunos espectadores afirmando que «en unos meses nadie se acuerda de la película». Esta división plantea una pregunta clave: ¿estamos ante una obra maestra incomprendida o ante un ejercicio de estilo que prioriza la forma sobre la emoción genuina?
Sinners y The Order: El Regreso del Thriller Adulto
Dos películas que también están generando conversación son Sinners y The Order (La hermandad silenciosa). Sinners, protagonizada por Ryan Reynolds y un elenco estelar, y The Order, un thriller policiaco con Jude Law y Nicholas Hoult, representan un regreso al cine de género para adultos: directo, contundente y con sabor a western moderno.
Ambas han sido bien recibidas por su ejecución y su capacidad para generar tensión sin depender de efectos especiales masivos. La polémica aquí no reside tanto en su calidad, sino en su lugar en el mercado actual. En un panorama dominado por franquicias, el éxito o fracaso de estos thrillers de presupuesto medio se ha convertido en un termómetro para medir si todavía hay un apetito masivo por historias originales y contenidas en el cine.
A Real Pain: La Sorpresa Emotiva que Conquistó Sundance
Escrita, dirigida y protagonizada por Jesse Eisenberg, junto a un Kieran Culkin que se está llevando todas las alabanzas, A Real Pain es otra de las películas destacadas del año. La historia de dos primos que viajan a Polonia para explorar sus raíces tras la muerte de su abuela, fue la sensación del Festival de Cine de Sundance, donde Disney compró sus derechos de distribución por 10 millones de dólares en una guerra de ofertas.
La película es elogiada por su emotividad y su guion inteligente. Sin embargo, su temática, que incluye una visita a lugares significativos del Holocausto, la coloca en un territorio delicado que algunos espectadores pueden encontrar difícil o incómodo. Su viaje de festival a estreno comercial será una prueba de fuego para ver si una comedia dramática con un trasfondo tan profundo puede conectar con una audiencia amplia.
«Madre mía no vi ninguna de la lista, increíble, que año nos espera», comenta un usuario en un foro de cine, reflejando la desconexión que muchos sienten con las selecciones de la crítica.
El cine de 2025 nos muestra que el consenso es cosa del pasado. La verdadera historia del año no está solo en las películas mismas, sino en las conversaciones, los debates y las divisiones que generan. La pregunta ya no es solo «¿es una buena película?», sino «¿para quién es una buena película?», y la respuesta nunca ha sido tan compleja.
