Kohl’s en Caos: CEO Ashley Buchanan despedido en 5 meses por escándalo de faldas… y contratos con conflicto de interés. ¿Quién paga los platos rotos?

Despido CEO Kohl’s Ashley Buchanan destapa presunto favoritismo con proveedora ligada sentimentalmente; crisis de liderazgo y acciones en picada

El confesionario de Kohl’s está que arde. Ashley Buchanan, quien asumió el mando en noviembre de 2024 con promesas de cambio tras la breve gestión de Tom Kingsbury, fue eyectado sin miramientos.

¿El pecado? Dirigir a la compañía hacia transacciones con proveedores que olían a conflicto de interés no revelado, específicamente un acuerdo de consultoría de 2 millones de libras (aproximadamente $2.5 millones) con una firma liderada por Chandra Holt, ex ejecutiva de Bed Bath & Beyond y, ¡sorpresa!, vinculada sentimentalmente a Buchanan desde sus días en Walmart.

Contratos con aroma a alcoba

La investigación, liderada por el comité de auditoría de Kohl’s, destapó que Buchanan no solo favoreció a la empresa de Holt con un contrato con términos «altamente inusuales» y excesivamente ventajosos, sino que también canalizó más negocios hacia el equipo de consultoría de Holt sin la debida transparencia, costándole a Kohl’s millones. Este «descuido» ético no es poca cosa; es una violación flagrante de las políticas de la empresa y, como Kohl’s declaró, «una grave violación de la confianza».

La situación es un desastre reputacional y financiero. La salida de Buchanan marca la tercera vez que Kohl’s cambia de CEO en menos de tres años, una inestabilidad que espanta a inversores y siembra dudas sobre la gobernanza corporativa de la empresa. Antes de Buchanan, Tom Kingsbury intentó estabilizar el barco tras la partida de Michelle Gass en diciembre de 2022, quien cedió ante la presión de inversores activistas por ventas decepcionantes y errores estratégicos.

El efecto dominó: Acciones, confianza y el futuro incierto

Tras el anuncio, las acciones de Kohl’s sufrieron un fuerte golpe en las operaciones fuera de horario, y los analistas advierten que el caos de liderazgo podría tener consecuencias financieras y reputacionales a largo plazo, incluyendo posibles demandas o escrutinio regulatorio.

Este escándalo subraya cómo las decisiones personales y las relaciones íntimas en las altas esferas corporativas pueden tener repercusiones devastadoras que van mucho más allá de un simple cotilleo. Cuando la ética se nubla por intereses personales, especialmente los que involucran sumas millonarias y la dirección de una empresa pública, el precio lo pagan los accionistas, los empleados y la propia credibilidad de la marca.

La falta de transparencia de Buchanan y el presunto favoritismo no solo le costaron su puesto, sino que han sumido a Kohl’s en una nueva crisis, demostrando que ningún líder, por alto que esté, es inmune a las consecuencias de sus actos cuando estos cruzan la línea de la integridad corporativa.

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