
El aclamado director Guillermo del Toro, reconocido mundialmente por su pasión por el cine fantástico y de terror, realizó una subasta histórica de más de 100 piezas de su colección personal conocida como Bleak House. El evento, organizado en colaboración con Heritage Auctions de Dallas, generó gran expectación entre coleccionistas y fanáticos del género. El artículo más cotizado fue una obra del artista suizo H.R. Giger, que alcanzó los 325 mil dólares, estableciendo un récord en subasta.
Bleak House: el museo personal del terror de Guillermo del Toro
La colección de Del Toro, bautizada como Bleak House o “Casa Desolada”, está integrada por más de cinco mil objetos relacionados con el terror, el cine, los cómics y el arte fantástico. Se encuentra repartida en dos propiedades y media en Santa Mónica, California, que funcionan como un verdadero museo privado.
Allí conviven criaturas macabras, ilustraciones de cómic, pinturas, utilería cinematográfica y piezas únicas, muchas de ellas ligadas a las propias películas del cineasta, como Cronos, Hellboy y Pacific Rim.
Sin embargo, los incendios forestales que azotaron Los Ángeles este año llevaron al director a reflexionar sobre la conservación de su acervo y lo motivaron a desprenderse de parte de su colección como parte de una planificación patrimonial.
Récord histórico: Giger y la criatura que nunca existió
El lote más destacado de la subasta fue una pintura original de H.R. Giger, creador de la icónica criatura de Alien. La pieza formaba parte del diseño conceptual de un guion inédito titulado El Turista.
La venta alcanzó los 325 mil dólares, cifra que marcó un récord en subasta para cualquier obra del artista suizo. Con esta transacción, Del Toro subrayó sentirse como un “guardián” que entrega piezas de gran valor a nuevas manos que las conservarán con la misma devoción.
Otros artículos destacados de la subasta
La jornada de venta incluyó piezas que abarcaron desde clásicos del cómic hasta reliquias del cine. Algunos de los artículos más llamativos fueron:
- Obra original de Bernie Wrightson para la edición ilustrada de Frankenstein (1983), vendida en 250 mil dólares.
- Portada original del álbum “Dead Ringer” de Meat Loaf, también de Wrightson, que alcanzó los 187,500 dólares.
- La gabardina icónica de Hellboy, usada por Ron Perlman en pantalla, subastada en 50 mil dólares.
- Dos trajes de conducción de Pacific Rim, que se vendieron en 75 mil dólares cada uno.
Asimismo, ilustraciones de leyendas del cómic como Jack Kirby y Richard Corben también encontraron nuevos dueños, mientras que algunas piezas favoritas de Del Toro, como la mítica escopeta de seis balas “Big Baby” de Hellboy, permanecen disponibles para pujas en línea hasta el 6 de octubre.
Un desprendimiento con significado personal
Del Toro, de 60 años, confesó que desprenderse de estos objetos fue una experiencia dolorosa: “Este duele. El próximo, voy a sangrar”. Para el director, cada pieza representa un vínculo con su historia personal y profesional, acumulada desde la infancia hasta sus mayores logros en la industria cinematográfica.
Más allá del aspecto económico, el cineasta considera la subasta como un acto de planificación patrimonial responsable, asegurando que su legado cultural y artístico pueda perdurar en manos de coleccionistas y admiradores que valoren su importancia.
Próximas subastas de la colección
La de este viernes fue apenas la primera parte de una serie de tres subastas que continuarán el próximo año. Heritage Auctions confirmó que las próximas ediciones incluirán más objetos de Bleak House, con piezas igualmente exclusivas del cine y el arte fantástico.
El interés generado por esta primera entrega anticipa que las siguientes ediciones también atraerán a coleccionistas de todo el mundo, consolidando la colección de Guillermo del Toro como una de las más significativas en el universo del cine de terror y la cultura popular contemporánea.
La subasta de Guillermo del Toro no solo representa un evento histórico en el mercado de coleccionismo, sino también un momento de reflexión sobre el legado de uno de los cineastas más influyentes del cine contemporáneo.
Al abrir las puertas de Bleak House al público coleccionista, Del Toro confirma que su pasión por el arte fantástico trasciende lo personal y se convierte en un patrimonio cultural compartido, que seguirá inspirando a nuevas generaciones de creadores y fanáticos del terror.