El turismo en Puerto Rico se transforma gracias a Bad Bunny

El turismo en Puerto Rico se transforma gracias a Bad Bunny
Los conciertos de Bad Bunny impulsan la economía de Puerto Rico, generan turismo cultural y multiplican reservas de hoteles, vuelos y experiencias locales en toda la isla.

Bad Bunny, de supermercado a fenómeno cultural global

Hace menos de una década, Benito Antonio Martínez Ocasio —mejor conocido como Bad Bunny— empujaba carritos en un supermercado Econo de Vega Baja, Puerto Rico. Hoy, miles de turistas viajan a la isla no solo para verlo en concierto, sino también para recorrer los lugares que marcaron sus inicios.

Los visitantes posan con los chalecos rojos que él usaba como empleado, escuchan las anécdotas de sus antiguos jefes y se sumergen en un recorrido donde la música se convierte en puente cultural.

Un motor para la economía de Puerto Rico

La residencia de conciertos en San Juan, entre junio y septiembre, ha generado un impacto económico sin precedentes. Más de 48 mil noches de hotel reservadas, un aumento del 42% en alquileres a corto plazo y alrededor de 200 millones de dólares en ingresos, según Discover Puerto Rico.

En tan solo un día, se vendieron 25 mil paquetes turísticos con entradas al concierto. Se espera que unas 600 mil personas disfruten de los espectáculos, impulsando también el comercio local y la gastronomía.

Turismo cultural: más allá de las playas

Tradicionalmente, el turismo en Puerto Rico giraba en torno al Viejo San Juan, El Yunque y las playas. Hoy, gracias al efecto Bad Bunny, los visitantes buscan murales, restaurantes donde comió, y hasta el muelle con la bandera que aparece en uno de sus videos.

Organizaciones sin fines de lucro también participan con tours temáticos como “Café con Ron” o recorridos en bicicleta inspirados en sus canciones. Cada actividad refuerza la conexión entre la cultura boricua y la música urbana.

Experiencias locales y orgullo boricua

Familias enteras viajan desde países lejanos, como Suiza, para vivir la experiencia completa. Turistas compran gorras con las letras “PR”, disfrutan de pleneros en vivo y recorren pueblos como Ciales o Cabo Rojo, donde la presencia del artista ha multiplicado las visitas.

Para los puertorriqueños, el fenómeno no solo representa dinero: significa ver cómo un ícono global invita al mundo a valorar la identidad, la música y la cultura de la isla.

El mensaje detrás del éxito

Bad Bunny ha criticado abiertamente la política local, pero el gobierno y las empresas entendieron el poder de su imagen. Restaurantes rebautizan platillos, pequeños negocios producen mercancía y la isla entera se beneficia de una ola de turismo que trasciende la música.

El mensaje es claro: “Esta es la patria que yo amo… te invito a que la conozcas”.

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