La muerte de Eduardo Manzano, figura esencial de la comedia en México, ha generado una profunda ola de reacciones entre el público, la industria del entretenimiento y varias generaciones que crecieron viendo su trabajo.
Eduardo Manzano, conocido por su versatilidad, su capacidad para transformar personajes y su enorme aportación al humor nacional, falleció a los 87 años, noticia confirmada por su hijo Lalo Manzano a través de redes sociales.
Desde entonces, miles de seguidores se han sumado a los mensajes de despedida, recordando al actor y comediante como uno de los pilares del entretenimiento en México. En más de seis décadas de carrera, la presencia de Eduardo Manzano trascendió televisión, cine, teatro y doblaje, consolidando un legado que, a pesar de su partida, continúa vigente.
La despedida ha sido tan conmovedora como merecida, pues Eduardo Manzano no solo brilló en el escenario: también dejó huella en la vida de quienes lo conocieron.
La despedida de Eduardo Manzano conmueve a México
El anuncio del fallecimiento de Eduardo Manzano llegó mediante un emotivo mensaje de su hijo Lalo Manzano, quien compartió que el comediante había bajado el telón de su vida como un artista querido y un ser humano extraordinario. El mensaje, difundido rápidamente, describía la calidez, inteligencia y dedicación que caracterizaron al actor durante toda su trayectoria.
La sensibilidad con la que su hijo narró los últimos instantes y recordó su figura permitió que el público conectara profundamente con la noticia. Eduardo Manzano fue, para muchos, más que parte de un dúo cómico: fue un referente cultural, un rostro inseparable de la televisión mexicana y un maestro para nuevas generaciones de comediantes.
A lo largo del mensaje, Lalo destacó cómo detrás de cada chiste existía un trabajador incansable, detrás de cada aplauso un profesional apasionado y detrás de cada personaje un hombre que entendía el valor de la risa. Esta descripción encajaba a la perfección con lo que el público siempre percibió de Eduardo Manzano.
Su trayectoria, marcada por disciplina y talento, lo colocó dentro del selecto grupo de artistas cuyo trabajo no solo entretuvo, sino que también definió una época completa de la comedia nacional. Con su muerte, México despide a uno de los últimos grandes representantes de una era dorada del entretenimiento.
¿Quién fue Eduardo Manzano y por qué marcó a la comedia mexicana?
Desde muy joven, Eduardo Manzano descubrió su habilidad para imitar voces y generar humor desde la expresión corporal. Nacido el 18 de julio de 1938 en la Ciudad de México, su formación inicial estuvo unida al teatro y la radio, medios que en aquella época marcaron el camino de muchos talentos emergentes. Inspirado por José Ángel Espinoza “Ferrusquilla”, Eduardo Manzano perfeccionó sus capacidades vocales y escénicas hasta convertirse en un imitador de enorme reconocimiento.
Su participación en el programa “La Hora del Imitador” en 1959 fue decisiva, pues fue ahí donde conoció a Enrique Cuenca. Ambos forjaron una amistad artística que los llevó a crear el famoso dúo “Los Polivoces”, uno de los proyectos humorísticos más influyentes del siglo XX en México y Latinoamérica.
Eduardo Manzano logró junto a Cuenca elevar la calidad de la comedia televisiva, caracterizándose por su ingenio, su capacidad para crear personajes entrañables y su dominio del ritmo humorístico. En los años sesenta y setenta, el programa “Los Polivoces” alcanzó niveles de audiencia históricos, convirtiéndose en una referencia obligada de la cultura popular. Personajes como Gordolfo Gelatino, Agallón Mafafas, Don Teofilito y “Wash and Wear” trascendieron generaciones, repitiéndose en conversaciones familiares, imitaciones escolares y espacios televisivos. Eduardo Manzano no solo actuaba: administraba, organizaba giras y cuidaba los contratos del dúo, demostrando que también dominaba el lado empresarial del espectáculo.
A lo largo de su carrera posterior, Eduardo Manzano participó en cine, televisión, teatro y doblaje, manteniendo su vigencia pese al paso del tiempo. Producciones como “Yo hice a Roque III”, “Escuela para brujas” o su entrañable participación en “Una familia de diez”, donde interpretó a Arnoldo López, demostraron su capacidad de adaptación. Incluso en su etapa más adulta, Eduardo Manzano conservó el encanto, la energía y la precisión humorística que lo caracterizaron desde sus inicios. Su voz también acompañó proyectos animados, consolidando su presencia en formatos dirigidos a públicos de todas las edades.
Los últimos años de la vida de Eduardo Manzano reflejaron esa combinación de talento y perseverancia. A pesar de problemas de salud, el comediante continuó vinculado a proyectos y homenajes, recibiendo el cariño del público que nunca lo olvidó. En 2021, la noticia de su hospitalización por una infección biliar generó preocupación, pero también evidenció cuánto lo seguía queriendo el público. Hoy, esa estima reaparece con fuerza mientras México recuerda todo lo que significó su figura.
Con su fallecimiento, Eduardo Manzano deja una herencia humorística que sigue presente en la televisión contemporánea, en plataformas digitales y en la memoria de aquellos que crecieron viendo sus personajes. Su capacidad para transformar la risa en un puente emocional entre generaciones lo convierte en un referente eterno. En más de seis décadas, Eduardo Manzano no solo actuó: enseñó a reír, a mirar la vida con ingenio y a valorar la comedia como un arte profundo, delicado y necesario. Su obra continúa viva y seguirá siéndolo mientras existan quienes encuentren en su trabajo un motivo para sonreír.
