El juicio de Sean «Diddy» Combs arde con el testimonio de «Jane», su ex. Entre lágrimas, describió un patrón de presunto abuso, drogas y sexo con escorts bajo la mirada del magnate.
El imperio de Sean «Diddy» Combs, alguna vez un faro de éxito en la música y los negocios, se tambalea bajo el peso de acusaciones gravísimas. El juicio federal por presunto tráfico sexual y crimen organizado que enfrenta el magnate ha entrado en una fase candente con el testimonio de una exnovia, identificada bajo el pseudónimo de «Jane» para proteger su identidad.
Sus declaraciones, ofrecidas entre el 6 y 7 de junio de 2025, han pintado un retrato escalofriante de la vida junto a Combs, marcado por supuestas presiones, drogas y encuentros sexuales con escorts masculinos.
El testimonio clave de «Jane»: Un relato escalofriante
Con la voz apenas audible y visiblemente afectada, «Jane» detalló ante el jurado una relación con Diddy que, según ella, se extendió desde enero de 2021 hasta agosto de 2024. Lo que pudo haber comenzado como un romance apasionado, pronto se habría transformado en una pesadilla.
La testigo describió las llamadas «noches de hotel», supuestamente orquestadas por Combs, como maratones de sexo alimentados por drogas, en los que participaban múltiples escorts masculinos y que podían prolongarse desde 12 horas hasta tres días consecutivos.
«Jane» confesó haberse sentido «solitaria, drogada y emocionalmente adormecida» durante estos episodios, recurriendo a la disociación como mecanismo de supervivencia. «He hecho tantos de estos, que simplemente sé cómo desconectarme», declaró, describiendo los encuentros como «robóticos» y rutinarios. Su testimonio evoca inevitablemente las acusaciones previas de la cantante Cassie Ventura, otra ex de Diddy, quien en su momento describió eventos notablemente similares bajo el término «freak-offs».
La presión y el control: ¿Un patrón de abuso?
Según «Jane», su participación en estas supuestas orgías no era voluntaria. Afirmó que Diddy la presionó repetidamente para que accediera a estos actos sexuales, a pesar de sus negativas constantes. Un elemento crucial de su testimonio apunta a la dinámica de poder en la relación: Combs, según ella, pagaba su alquiler de $10,000 mensuales en un lujoso apartamento de Los Ángeles y controlaba otros aspectos de su vida, lo que la hacía sentir «obligada» a cumplir sus deseos.
Este tipo de control financiero es una táctica de coerción tristemente común en relaciones abusivas, donde la dependencia económica se convierte en una cadena invisible que dificulta a la víctima resistirse o escapar. La línea del consentimiento se vuelve borrosa, si no inexistente, cuando una de las partes ostenta un poder tan desequilibrado.
La crudeza de las acusaciones se intensificó con la reproducción en la corte de una grabación de audio. En ella, supuestamente se escucha a «Jane» pidiendo a uno de los escorts que utilizara protección, una petición que Diddy habría ignorado de forma tajante, espetando: «Más te vale que no pidas un puto condón». Este detalle, de ser cierto, no solo subraya la presunta coerción, sino también un desprecio alarmante por la salud y seguridad de «Jane».
Freak-Offs» y Regalos envenenados: ¿Un modus operandi?
El relato de «Jane» describe un patrón perturbador: Diddy supuestamente la colmaba de regalos lujosos y organizaba vacaciones suntuosas, para luego introducir fantasías sexuales cada vez más «explotadoras». Un episodio particularmente angustiante que narró fue el de la celebración de su cumpleaños: tras recibir regalos, Combs la habría llevado a una habitación de hotel donde un hombre desconocido entró, dando inicio a otro encuentro sexual orquestado.
Describió estas noches como «invasivas», siguiendo a menudo un guion preestablecido: regalos, drogas y luego horas de sexo con extraños. En otra ocasión, tras vomitar después de mantener relaciones sexuales con dos hombres, Diddy presuntamente le dijo: «Te sentirás mejor ahora que has vomitado. Vamos», antes de introducir a un tercer hombre.
La escalofriante similitud entre el testimonio de «Jane» y las declaraciones previas de Cassie Ventura podría ser un factor determinante en el juicio. Si múltiples mujeres describen, de forma independiente, experiencias notablemente parecidas –utilizando incluso la misma terminología («freak-offs»), detallando rituales similares (regalos, drogas, participación de escorts) y dinámicas de poder idénticas– esto podría apuntar a un patrón de comportamiento sistemático por parte de Combs.
Para la fiscalía, demostrar tal patrón es crucial, ya que la acusación de «empresa criminal» (racketeering) bajo la ley RICO requiere precisamente eso: una continuidad de actividad ilegal. Cada testimonio coincidente debilita la narrativa de la defensa de Diddy, que sostiene que estas acusaciones son parte de «campañas para desacreditarlo».
La defensa de Diddy y el futuro del juicio
Sean «Diddy» Combs se ha declarado no culpable de todos los cargos que se le imputan. Su equipo legal ha negado vehementemente las acusaciones, calificándolas como un intento coordinado de manchar la reputación del artista y empresario. Sin embargo, el comportamiento del propio Combs en la sala del tribunal no ha pasado desapercibido.
El juez Arun Subramanian llegó a amenazar con expulsarlo después de observar que Diddy «asentía vigorosamente» con la cabeza hacia los miembros del jurado durante el contrainterrogatorio de un testigo anterior.
Este tipo de conducta podría ser interpretada por el jurado como un intento de intimidación o influencia indebida, lo cual raramente juega a favor del acusado. Un acusado que parece desafiar la autoridad del tribunal o manipular sutilmente al jurado corre el riesgo de generar una predisposición negativa, independientemente de la solidez de las pruebas presentadas.
El juicio está lejos de concluir, y se esperan más testimonios en los próximos días. La credibilidad de «Jane», la solidez de las pruebas presentadas por la fiscalía y la capacidad de la defensa para desmontar estas graves acusaciones determinarán el futuro de una de las figuras más influyentes del hip-hop y el entretenimiento.
