
Del set de grabación al corazón: el origen de su historia
Corría el año 2010 cuando Angelique Boyer y Sebastián Rulli coincidieron en “Teresa”, una de las telenovelas más exitosas de su generación. En aquel entonces, la química entre ambos era evidente, pero sus caminos amorosos seguían rumbos distintos. Ella estaba en una relación con José Alberto “El Güero” Castro, mientras que él aún mantenía su matrimonio con Cecilia Galliano.
A pesar de compartir escenas intensas y emocionales en la ficción, no fue ahí donde nació su relación sentimental. Como en toda buena historia de amor, el destino tenía otros planes.
El reencuentro en “Lo que la vida me robó”
Tres años más tarde, en 2013, volvieron a encontrarse profesionalmente, esta vez en la producción “Lo que la vida me robó”. Ambos solteros y más maduros emocionalmente, descubrieron una conexión distinta, más allá del trabajo actoral.
Fue en ese set donde las miradas se alargaron y las conversaciones se hicieron más profundas. Para inicios de 2014, confirmaron su noviazgo, despertando euforia entre los fans que ya los amaban juntos en la pantalla.
Un romance que inspira dentro y fuera del escenario
Desde entonces, Angelique y Sebastián se han convertido en una de las parejas más admiradas del medio artístico. No solo por su evidente compatibilidad y cariño mutuo, sino por la forma en que gestionan su relación en el ojo público: con elegancia, equilibrio y autenticidad.
Han compartido escenas en proyectos como “Vencer el pasado” y recientemente en “El extraño retorno de Diana Salazar”, donde una vez más dejaron claro que su trabajo no interfiere con su amor, sino que lo potencia.
Palabras que trascienden: declaraciones que conmueven
Sebastián Rulli ha sido claro al hablar de Angelique:
“Eres mi musa, mi confidente, mi amor. Deseo que cada instante de tu vida esté lleno de paz, amor y felicidad.”
Por su parte, Angelique ha definido a Rulli como “un caballero admirable”, agregando que es el hombre en quien más ha confiado en su vida amorosa. Sus palabras reflejan una relación basada en confianza, admiración y compañerismo.
Equilibrio entre lo público y lo privado
Uno de los secretos mejor guardados de su estabilidad ha sido la forma en que delimitan su vida personal y profesional. Aunque comparten momentos con sus seguidores en redes sociales, han evitado caer en la sobreexposición o el escándalo. Esa decisión los ha blindado ante rumores y especulaciones.
Incluso en los momentos en los que la prensa ha sugerido una ruptura, ambos han respondido con madurez, sin necesidad de aclaraciones excesivas, dejando que sus acciones hablen más que los titulares.
El paso del tiempo: diez años de amor firme y sin prisas
Después de más de una década juntos, la pareja no ha sentido la presión de formalizar mediante matrimonio o hijos, lo cual ha sido respetado por su comunidad de seguidores. Han optado por construir una relación libre de ataduras sociales, donde lo importante es la conexión, el respeto y el amor cotidiano.
En un mundo donde muchas relaciones mediáticas duran lo que un suspiro, Angelique Boyer y Sebastián Rulli son una prueba viva de que el amor auténtico aún existe en el espectáculo.
Un amor que sigue creciendo
Ya sea frente a las cámaras o caminando de la mano en la vida real, su historia sigue siendo una de las más aplaudidas y celebradas. Su compromiso no necesita etiquetas, anillos ni contratos: lo respaldan los años compartidos, los proyectos en común y la madurez con la que enfrentan los altibajos.
En un medio tan cambiante como el del entretenimiento, donde las relaciones suelen terminar antes de consolidarse, la historia de Angelique y Sebastián es una bocanada de aire fresco, un ejemplo de amor paciente, consciente y verdadero.