En un escenario pequeño, entre micrófonos y guitarras, el carismático Tulio Triviño abre con su inconfundible voz:
“Soy Tulio Triviño y esta es la primera vez en Washington de ‘31 Minutos’, que es exactamente el tiempo en que expiran nuestras visas de trabajo.”
La frase, ingeniosa y sarcástica, rompió el hielo en el Tiny Desk Concert de NPR, donde el icónico noticiero de títeres chileno ‘31 Minutos’ debutó ante una audiencia internacional, combinando humor, nostalgia y crítica social.
Con esa línea, los personajes creados por Álvaro Díaz y Pedro Peirano no solo provocaron risas, sino también una reflexión sobre las políticas migratorias de Donald Trump, quien durante su mandato endureció los procesos de visado para artistas extranjeros.
Sátira, música y mensaje: el sello de 31 Minutos
El show incluyó canciones emblemáticas como “Mi muñeca me habló” y “Bailan sin cesar”, interpretadas por Tulio, Juan Carlos Bodoque, Juanín y el resto del elenco. Cada tema estuvo acompañado de una puesta en escena sencilla pero vibrante, con su clásico toque de caos organizado y humor absurdo.
Lo que hizo especial esta presentación fue la capacidad del grupo para usar la comedia como vehículo de crítica política y social, un rasgo que los ha acompañado desde sus inicios en 2003. En aquel entonces, su formato de noticiero parodiaba el periodismo televisivo y exponía, entre risas, temas como la desigualdad, la corrupción y el poder mediático.
Hoy, más de dos décadas después, ‘31 Minutos’ se mantiene vigente gracias a su agudo humor y su habilidad para adaptarse a las nuevas plataformas. El Tiny Desk fue una oportunidad perfecta para demostrar que los títeres también pueden hacer política.
Una burla elegante a las políticas de Trump
El contexto no pasó desapercibido: apenas el 1 de mayo, Donald Trump firmó una orden ejecutiva para recortar el financiamiento federal a NPR y PBS, acusando a ambos medios de “ser un nido de izquierdistas”.
La ironía fue inevitable: el mismo medio al que el expresidente había atacado se convirtió en escenario de una crítica sutil y divertida hacia sus propias políticas. Así, ‘31 Minutos’ utilizó el humor como resistencia, recordando que la risa también puede ser una forma de protesta.
En apenas 10 horas, la sesión del Tiny Desk acumuló más de 847 mil vistas y miles de comentarios celebrando el ingenio y la creatividad del grupo chileno.
Del set chileno al fenómeno global
Nacido como un proyecto local en Televisión Nacional de Chile, ‘31 Minutos’ se transformó en un fenómeno cultural latinoamericano, trascendiendo generaciones y fronteras. Su mezcla de música, sátira y personajes entrañables ha logrado un impacto que va mucho más allá del entretenimiento infantil.
Ahora, con su llegada a Washington, el noticiero más divertido de la televisión latinoamericana vuelve a recordarle al mundo que el humor —cuando es inteligente— puede cruzar cualquier frontera, incluso las impuestas por la política.