Pierna dormida: La verdadera razón por la que aparece el hormigueo

Pierna dormida: descubre por qué aparece el hormigueo, qué sucede en los nervios y cuándo este síntoma podría indicar un problema de salud.

Pierna dormida: la verdadera razón por la que aparece el hormigueo
Pierna dormida: la verdadera razón por la que aparece el hormigueo

Pierna dormida es una expresión muy común para describir esa sensación de adormecimiento y cosquilleo que aparece después de permanecer varios minutos en una misma posición. Aunque suele resultar incómoda, en la mayoría de los casos tiene una explicación sencilla y está relacionada con un fenómeno conocido como parestesia transitoria, una alteración temporal en la comunicación de los nervios.

Seguramente alguna vez cruzaste las piernas durante mucho tiempo o permaneciste sentado sin moverte y, al intentar levantarte, notaste que una extremidad parecía no responder con normalidad. Después llegaron los famosos «piquetes», el ardor o la sensación de tener pequeñas hormigas recorriendo la piel.

Este fenómeno es completamente normal cuando desaparece pocos minutos después de cambiar de postura. Sin embargo, conocer qué sucede dentro del cuerpo ayuda a entender por qué ocurre y cuándo podría ser una señal de alerta.

¿Qué sucede cuando aparece una pierna dormida?

Los nervios funcionan como una red de cables encargados de transportar impulsos eléctricos entre el cerebro y el resto del cuerpo. Gracias a ellos podemos sentir, movernos y reaccionar ante diferentes estímulos. Cuando una persona permanece en una postura que ejerce presión sobre un nervio, como sucede al cruzar las piernas o sentarse sobre una extremidad, ese nervio queda comprimido de forma temporal, causando pierna dormida.

Como consecuencia, la transmisión de las señales nerviosas disminuye o incluso se interrumpe parcialmente. Esto provoca que el cerebro deje de recibir información normal desde esa zona del cuerpo y aparezca la sensación de adormecimiento o pierna dormida.

Además de afectar los impulsos eléctricos, la presión también reduce momentáneamente el flujo de sangre hacia los pequeños vasos que alimentan al nervio, conocidos como vasa nervorum. Esta disminución temporal de oxígeno y nutrientes altera aún más su funcionamiento, aunque generalmente se recupera en poco tiempo acabando con la pierna dormida. La combinación de ambas situaciones explica por qué la extremidad parece perder sensibilidad mientras se mantiene la presión sobre el nervio.

¿Por qué aparecen las «hormigas» al moverte?

La parte más llamativa de la pierna dormida ocurre justo cuando cambias de posición. Al liberar la presión, el nervio deja de estar comprimido y el flujo sanguíneo vuelve rápidamente a la normalidad. En ese proceso de recuperación, el nervio comienza nuevamente a enviar impulsos eléctricos hacia el cerebro. Sin embargo, durante los primeros segundos estas señales pueden viajar de forma desordenada mientras la actividad nerviosa vuelve a estabilizarse.

El cerebro interpreta ese bombardeo de impulsos como hormigueo, cosquilleo, pinchazos o una ligera sensación de ardor, lo que popularmente conocemos como tener «hormigas» en la pierna.

Aunque puede resultar molesto, este proceso suele durar apenas unos segundos o unos pocos minutos y desaparece conforme el nervio recupera por completo su funcionamiento habitual.

En personas sanas, la parestesia transitoria no deja secuelas y forma parte de una respuesta fisiológica normal del organismo ante la compresión temporal de un nervio.

No obstante, los especialistas recomiendan prestar atención si el adormecimiento aparece con frecuencia sin una causa evidente, dura varias horas, se acompaña de debilidad muscular o ocurre incluso mientras la persona camina.

En esos casos podría existir una compresión nerviosa crónica, problemas en la columna lumbar u otras enfermedades que requieren valoración médica para identificar el origen del síntoma y establecer el tratamiento adecuado.

La mejor forma de prevenir este fenómeno cotidiano consiste en evitar mantener la misma postura durante periodos prolongados, levantarse con frecuencia, mover las piernas y favorecer una buena circulación. Si la molestia desaparece rápidamente tras cambiar de posición, lo más probable es que solo se trate de una respuesta temporal y completamente normal del sistema nervioso.

La próxima vez que sientas una pierna dormida, no te alarmes de inmediato. Si ocurrió después de mantener una postura incómoda y desaparece al moverte, probablemente se trata de una reacción temporal. Sin embargo, presta atención si el hormigueo aparece sin explicación, persiste durante mucho tiempo o se acompaña de debilidad, dolor intenso u otros síntomas.

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