La pérdida de audición es una condición que avanza de forma silenciosa entre niños y jóvenes, muchas veces sin ser detectada hasta que ya ha dejado consecuencias visibles en el aprendizaje, el lenguaje y la socialización. En México, este problema suele normalizarse o confundirse con distracción, bajo rendimiento escolar o desinterés, cuando en realidad se trata de una afectación prevenible en la mayoría de los casos si se actúa a tiempo desde el hogar, la escuela y los servicios de salud.
Un problema global que también impacta a México
La Organización Mundial de la Salud advierte que alrededor de 90 millones de niñas, niños y adolescentes de entre 5 y 19 años viven con algún grado de afectación auditiva en el mundo. pérdida de audición dentro de este rango de edad representa un desafío de salud pública que también alcanza a México, donde millones de personas se encuentran en esta etapa de desarrollo y no siempre tienen acceso a detección temprana, especialmente en contextos escolares con recursos limitados.

Por qué suele detectarse tarde
La pérdida de audición no siempre implica ausencia total del sonido. En muchos casos, los menores escuchan parcialmente y desarrollan estrategias para compensar, como observar labios, memorizar instrucciones o imitar a otros compañeros. Esto provoca que padres y docentes no identifiquen el problema de inmediato, retrasando la intervención y permitiendo que las consecuencias se acumulen con el paso del tiempo.
Impacto directo en el desarrollo cognitivo y social
Durante la infancia y la adolescencia, el cerebro necesita estímulos auditivos claros para consolidar el lenguaje, la comprensión y la interacción social. pérdida de audición en estas etapas afecta la forma en que los jóvenes procesan información, participan en clase y se relacionan con su entorno. A largo plazo, esto puede derivar en dificultades académicas, aislamiento social y afectaciones emocionales.
Causas frecuentes que sí pueden evitarse
Una proporción significativa de los casos está relacionada con problemas prevenibles como infecciones del oído no tratadas, acumulación de cerumen, exposición prolongada a ruidos intensos y uso inadecuado de audífonos. La pérdida de audición asociada a estas causas puede reducirse con atención médica oportuna y educación básica sobre el cuidado del oído desde edades tempranas.
Señales de alerta en niños y jóvenes
Identificar los signos tempranos es clave para actuar a tiempo. Algunas señales comunes son:
• Dificultad para seguir instrucciones verbales
• Necesidad constante de subir el volumen de pantallas
• Falta de respuesta cuando se les habla a distancia
• Problemas de atención o concentración en clase
• Retrasos en el desarrollo del lenguaje
• Cansancio mental al final de la jornada escolar
La pérdida de audición puede manifestarse de forma distinta en cada persona, por lo que la observación constante resulta fundamental.
Consejos prácticos para prevenir desde casa
La prevención comienza con hábitos cotidianos claros y constantes. pérdida de audición puede evitarse si se aplican acciones como:
• Realizar revisiones auditivas periódicas desde la infancia
• Tratar oportunamente infecciones respiratorias y de oído
• Evitar la automedicación
• No introducir objetos en el oído
• Secar correctamente los oídos después del baño
• Acudir al especialista ante cualquier molestia persistente
Uso responsable de audífonos y dispositivos
El consumo prolongado de contenidos digitales se ha convertido en un factor de riesgo creciente. pérdida de audición relacionada con audífonos puede prevenirse siguiendo estas recomendaciones:
• Mantener el volumen por debajo del 60 por ciento
• Limitar el tiempo de uso continuo
• Preferir audífonos con cancelación de ruido
• Evitar dormir con audífonos puestos
• Promover pausas auditivas durante el día
El papel de la escuela en la prevención
Las escuelas son espacios clave para la detección temprana. pérdida de audición puede identificarse mediante observación docente y programas de tamizaje auditivo. Algunas acciones recomendadas incluyen:
• Integrar evaluaciones auditivas en la salud escolar
• Capacitar a docentes para reconocer señales tempranas
• Reducir la contaminación sonora en aulas
• Fomentar una comunicación clara y directa
Consecuencias de no actuar a tiempo
Cuando no se interviene, pérdida de audición puede generar rezagos educativos, dificultades para socializar y problemas emocionales. Estas barreras afectan la permanencia escolar y, a largo plazo, limitan oportunidades laborales y económicas, convirtiendo una condición prevenible en una desventaja permanente.
La prevención como inversión social
La OMS señala que más del 60 por ciento de los casos infantiles pueden prevenirse con medidas de salud pública relativamente simples. pérdida de audición evitada representa niños y jóvenes con mejores oportunidades educativas, mayor inclusión social y una mejor calidad de vida, además de una reducción en los costos a largo plazo para los sistemas de salud y educación.
El rol de madres, padres y cuidadores
La observación diaria es una herramienta poderosa. pérdida de audición debe considerarse una prioridad de salud infantil y juvenil. Escuchar a los menores, validar sus dificultades y buscar atención especializada ante cualquier sospecha puede marcar una diferencia definitiva en su desarrollo académico y emocional.
Un compromiso que debe mantenerse
La prevención no es una acción aislada. pérdida de audición puede aparecer en cualquier etapa si se descuidan los hábitos auditivos. Mantener revisiones periódicas, educación continua y conciencia social es esencial para proteger a las nuevas generaciones.
Escuchar bien también es crecer mejor
Proteger la audición es proteger el futuro. pérdida de audición no tiene por qué definir la vida de niños y jóvenes si se actúa con información, prevención y compromiso colectivo desde hoy.